Bush derrocará a Sadam aunque admita a los inspectores de la ONU

Mercedes Gallego NUEVA YORK

INTERNACIONAL

PETER DEJONG | AP PHOTO

Bagdad propone negociar con Naciones Unidas para lograr una salida pacífica a la crisis iniciada en 1998 George Bush no quiere saber nada de tratos con el régimen de Bagdad. Sadam Husein sorprendió el jueves a la comunidad internacional con una carta dirigida al secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la que por primera vez en cuatro años sugiere que está dispuesto a aceptar el retorno de los inspectores de armas del organismo internacional.

02 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La oferta, realizada formalmente por el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Naji Sabri, fue recibida con cautela pero optimismo en Moscú y la generalidad de las cancillerías europeas. Sin embargo, en Washington apenas sirvió para que los halcones de Bush afilaran más sus garras. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Sean McCormack, insistió en que las buenas palabras de Bagdad no son suficientes. «Lo que tendría que decir (por Sadam) es: Sí, acepto las inspecciones en cualquier momento, en cualquier sitio y sin trabas». Pero aunque así suceda, advirtió, la política de la Casa Blanca sigue siendo la de «un cambio de régimen» en Bagdad. No obstante, el quiebro iniciado por el presidente iraquí en la ONU podría complicar los planes estadounidenses. Por una parte, supondrá un obstáculo para que Washington encuentre aliados para su eventual operación militar ya que muchos apostarán por agotar la vía diplomática. Por otra, podría obligar al Pentágono a aplazar sus planes de guerra. Al menos, mientras la ONU mantiene negociaciones con Bagdad. De hecho, la misiva iraquí no acepta abiertamente las inspecciones internacionales para detectar la presencia de armas de destrucción masiva. En lugar de ellos, solicita que la ONU envíe cuanto antes al presidente de la comisión encargada de la labor, el sueco Hans Blinx. Los inspectores de Naciones Unidas abandonaron Irak en 1998, antes del último gran ataque británico-estadounidense.