Incógnitas del acuerdo de desarme

La Voz

INTERNACIONAL

WASHINGTON-MOSCÚ

14 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La preocupación de científicos y expertos por armas nucleares que serán almacenadas, pero no totalmente desmanteladas, dominó la mayoría de las reacciones al acuerdo, anunciado el lunes por Bush, entre Rusia y EE UU para la reducción de sus arsenales atómicos. El tratado prevé la reducción en dos tercios de los actuales arsenales nucleares, hasta quedar entre 1.700 y 2.200, nivel que se alcanzaría en el año 2012. Sin embargo, no todas las cabezas atómicas serán desmanteladas, y algunas -no se ha precisado cuántas- quedarán almacenadas y podrían ser empleadas de nuevo en usos militares. El senador Joseph Biden, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, indicó que el acuerdo podría tener apoyo mayoritario de demócratas y republicanos, ya que «es raro que un acuerdo, una vez alcanzado, sea revertido». Incluso así, Biden advirtió que aún quedan detalles por conocer, como el número de ojivas que serán almacenadas y por cuánto tiempo, y cuáles serán desmanteladas. «¿Son los recortes en general irreversibles, o la mayoría de las armas será almacenada para un uso posterior?», se preguntó Biden. Para Ivo Daalder, analista de defensa del Brookings Institution, uno de los centros de estudios políticos más respetados de Washington, Bush salió ganando ampliamente con el tratado: «Es un acuerdo en el que Rusia consiguió un tratado y nosotros todo lo demás».