El presidente de Venezuela afronta importantes retos tras su regreso al poder ¿Ha vuelto Hugo Chávez fortalecido o debilitado tras el golpe que le derrocó por casi dos días? El presidente venezolano ha regresado con un tono conciliador. «He decidido no volver a ponerme mi querido traje de campaña», ha dicho. Sin embargo, sus críticos no se fían y la situación por la que atraviesa el país hace que el líder bolivariano afronte retos muy importantes en esta nueva etapa.
20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Tras 72 horas de infarto en las que Venezuela vivió un golpe, un contragolpe y tres tomas de posesión de otros tantos presidentes, nada parece haber cambiado en el país. Sin embargo, ya nada será igual y quien parece haberlo entendido mejor es Hugo Chávez. El mandatario sabe que afronta difíciles retos de los que depende el futuro de su Gobierno. Recomponer las Fuerzas Armadas. La implicación de importantes sectores del Ejército en el golpe ha creado una fractura entre los militares. El repuesto presidente ha abierto una purga que por ahora afecta a 80 oficiales. Chávez ha dicho que no abrirá una caza de brujas, y lo cierto es que no puede hacerlo sin arriesgarse a un nuevo golpe. El descontento en los cuarteles es grande e incluso hay rumores de que se prepara ya el «segundo round». Rebajar el tono político. Otro de los retos de Chávez es conseguir que sus opositores le acompañen en su decisión de «envainar la espada» y guardar en el armario el traje de campaña. Hasta el momento, sus llamamientos al diálogo y a la reconciliación nacional se han encontrado con furibundos ataques por parte de la oposición. Rebajar esa tensión dialéctica es fundamental para recobrar espacios de gobernabilidad. Aclarar los sucesos del 11 de abril. La matanza de manifestantes antichavistas en la marcha que el 11 de abril reclamó la renuncia de Chávez es otro de los asuntos que debe afrontar el presidente. La Asamblea Nacional ya ha acordado la creación de una comisión de la verdad, pero Chávez debe permitir, como exige la oposición, que esté formada por personas independientes para darle credibilidad. Desarmar a los Círculos Bolivarianos. En Venezuela hay quien llama a estas organizaciones los círculos del terror. Aunque el Gobierno lo niega, hay evidencias suficientes sobre la actitud violenta de algunos de sus integrantes. Desarmarlos y evitar que sigan actuando casi como una guerrilla urbana sería importante para recuperar la confianza de la oposición y ganar credibilidad en la oferta de diálogo. Cerrar la crisis en Petróleos de Venezuela. Este fue el conflicto que radicalizó la postura de la oposición, que apoyaba el rechazo de los trabajadores a la nueva directiva nombrada por Chávez. Tras el golpe, el presidente ha aceptado la renuncia en pleno de la polémica directiva y se ha abierto un proceso para designar una nueva de consenso. Reconducir la política exterior. Uno de los mayores errores de Hugo Chávez en sus tres años de gobierno han sido sus alianzas en el exterior. Así, mantiene inmejorables relaciones con Cuba, Libia, Irán, Irak y, por contra, hay siempre mucha tensión con EE UU, el principal cliente de Venezuela. Resolver la crisis económica. Este es, en realidad, el mayor reto, no ya para Chávez, sino para toda Venezuela. El país está sumido en una profunda crisis, con un paro creciente, una economía estrangulada y una inflación al alza. El panorama no es nada alentador y se calcula que la pobreza afecta a un 80% de los venezolanos. Pero el principal problema es la falta de confianza que genera Chávez, que ha provocado una reducción casi total de la inversión extranjera.