SÓLO FUE POSIBLE SIN SAVIMBI

La Voz

INTERNACIONAL

ENRIQUE VÁZQUEZ ANÁLISIS

04 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La guerra de Angola ha concluido después de casi tres décadas y un millón de muertos, cientos de miles de heridos, inválidos y refugiados... Este desastre, aparentemente, terminó ayer: Gobierno y guerrilla firmaron la paz. Con diez años de retraso, Unita asume que no puede derrotar al Gobierno del presidente José Eduardo Dos Santos, pero para eso ha habido que matar a su jefe, Jonas Savimbi. Este guerrillero políglota, de buena formación, antigua hechura de la CIA y Sudáfrica (la del apartheid, desde luego) fue el elegido para impedir la consolidación del régimen, independizado de Portugal tras una épica lucha guerrillera, y tildado de pro-soviético. Con el fin de la guerra fría, el régimen del Movimiento Popular para la Liberación Total de Angola dejó de ser pro-comunista, pero Jonas Savimbi no quiso enterarse. Previamente, Unita había perdido elecciones correctas, presidenciales y legislativas. Reorganizada, la guerrilla de Unita volvió al monte. Jonas Savimbi Se convirtió en un jefe de banda, con el apoyo de un entramado tribal-comercial que le permitía dar salida a los diamantes con los que ha financiado su horrible y sangrienta guerra. Tuvo que morir matando. El 22 de febrero, en Moxico, fue finalmente abatido por el Ejército angoleño. Dos de sus presuntos herederos, el general Abreu Kamorteiro y, sobre todo, el jefe político de Unita, Gato Lukamba, decidieron que había que terminar: amnistía el martes, gran alocución del presidente José Eduardo Dos Santos el miércoles y, ayer, firma solemne de la paz en Luanda. En esta ocasión hay cierta seguridad de que los acuerdos valdrán... Ya no está Savimbi para incumplirlos.