La crisis que vive Argentina ha llevado a la población a buscar ingresos de formas atípicas. Uno de los casos es el de una fábrica de pelucas en Rosario. Anunció en un periódico que paga 300 pesos el kilo de cabello. Se vio desbordada por la oferta de personas de la más humilde condición social que acudieron a vender su cabello. El 70% de la gente confesó que lo hacía para poder comer. En esta ciudad, de más de un millón de habitantes, residen más de 400.000 personas en condiciones de extrema pobreza. En cuestión de horas, el comercio suspendió la compra al haber completado el stock hasta mayo. Una de las encargadas del local comentó que antes importaban cabellos naturales desde Rusia, y pelo artificial de Filadelfia y Canadá, pero ante la devaluación del peso cambió de estrategia, debido a los altos costos.