La hija de doce años de un policía muerto en el atentado encendió las Torres Gemelas luminosas
11 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Nueva York se detuvo ayer a las 8.46. Hubo una pausa silenciosa en la vibrante metrópoli. Y otra similar exactamente 17 minutos después. El primer instante marcó el impacto del vuelo 11 de American Airlines contra la Torre Norte del World Trade Center. El segundo, el del vuelo 175 de United Airlines contra el rascacielos gemelo. Los aviones habían partido de Boston y tenían su destino en Los Ángeles. Acabaron, sin embargo, incrustados en dos de los edificios más emblemáticos de la Gran Manzana. Medio año más tarde, las autoridades, los familiares de las víctimas y los vecinos de Nueva York han vuelto la vista atrás para recordar la infame jornada del 11 de septiembre del 2001. Homenaje de luz El nuevo alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, se dirigió a la multitud congregada en Battery Park City, a pocos metros de la Zona Cero, para inaugurar el primer acto de las conmemoraciones. «El tiempo entre el primer y el segundo avión es sólo un momento breve en nuestras vidas. Tenemos que seguir adelante y seguiremos adelante (...) No podremos bajar la guardia de nuevo. Debemos recordar», les dijo. La ceremonia giró en torno a La Esfera, un monumento a la paz que marcaba el centro de la plaza existente entre las Torres Gemelas. Ahora, dañada como resultó por los ataques, permanecerá provisionalmente en el Bajo Manhattan para recordar el 11 de septiembre. No muy lejos de esa bola hueca de bronce y acero, todo estaba a punto para encender a las 18.55 (2.55 del martes, hora española) el segundo gran evento de la jornada neoyorquina, el denominado Homenaje de Luz. El interruptor iba a ser accionado por Valerie Webb, de 12 años, cuyo padre, Nathaniel Webb, un policía de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, murió en los atentados. Las dos colosales columnas de luz, formadas mediante 88 reflectores, se podrán ver cada noche hasta el próximo 13 de abril. Sustituirán en la línea del cielo el perfil de los rascacielos que dejaron de existir una hora y media después del primer impacto aéreo.