SONIA ROBLA CRÓNICA Marcado giro a la derecha en las elecciones locales de Holanda
07 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.ORTUYN, que irrumpió en el escenario político hace tan sólo unos meses a la cabeza del partido local Leefbaar Rotterdam (Rotterdam Habitable), logró captar el descontento y con un programa que tocaba puntos muy cercanos al ciudadano acaparó cerca del 35% de los votos en la ciudad portuaria. Controvertido por sus declaraciones extremistas de corte xenófobo, la victoria de Fortuyn ha sido recibida por algunos como alarmante y por otros como la esperanza para que aborde los problemas y tome soluciones inmediatas. Según una encuesta, los votantes de Fortuyn son fundamentalmente varones jóvenes, de bajo nivel cultural e ingresos medios. A caballo entre el populismo de Silvio Berlusconi y el extremismo de Jörg Haider, el ya llamado fenómeno Fortuyn se ha convertido en el símbolo que manifiesta el cansancio del electorado de los partidos mayoritarios. Las preferencias de los ciudadanos (más del 25%) se han inclinado hacia los grupos locales más pequeños, que les ofrecen respuestas prácticas a sus problemas más cercanos, como calles más limpias, más zonas verdes o más presupuesto para guarderías o para la lucha contra la delincuencia. Los grandes perdedores de estos comicios han sido el laborista Pvda, el liberal VVD y el de centro izquierda D66, los tres partidos que integran la coalición gubernamental y dominan la vida política en Holanda desde hace ocho años. Dentro de los partidos tradicionales, el democristiano CDA es el único que ha experimentado una mejora, lo que unido a los resultados alcanzados por Fortuyn es muestra de que se ha producido un giro del electorado holandés hacia la derecha.