A Daniel Pearl lo degollaron fríamente con un cuchillo

INTERNACIONAL

22 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

DANIEL Pearl trabajaba desde hacía 12 años en The Wall Street Journal. Era de los que le gusta meterse en el follón -como el malogrado Julio Fuentes-. Dicen sus compañeros que era un buen tipo, amable y humilde, que no iba con la prepotencia que suelen ir los corresponsales americanos con sus ultramodernos equipos técnicos, a los que se espera incluso antes de lanzar un bombardeo. Sus captores tuvieron la sangre fría de filmar su muerte. El vídeo fue enviado al consulado de EE UU en Karachi, dura unos tres minutos y no contiene fecha, ni sonido ni caras, excepto la del informador. En la cinta se ve a dos personas con el rostro oculto y a Pearl hablando como si realizara una entrevista. Mientras la cámara enfoca al periodista, alguien le coge súbitamente la cabeza y le degüella. Sus últimas palabras son «soy judío, y mi padre también». Su origen judío, circunstancia que conocían sus captores, aunque a la opinión pública trascendió ayer, pudo jugar en su contra. Pearl es hijo de dos conocidos científicos israelíes que emigraron a EE UU. Su padre Yehuda Pearl es uno de los investigadores más prestigiosos en el campo de la inteligencia artificial. El cuerpo no ha sido encontrado y tampoco se ha informado sobre el lugar y la fecha donde pudo ser asesinado. Daniel tenía 38 años y estaba a punto de tener su primer hijo de su esposa Marianne. Fue secuestrado el 23 de enero en Karachi cuando investigaba la vinculación entre los extremistas y Richard Reid, el británico que intentó atentar contra un avión de pasajeros con explosivos en sus zapatos. Los secuestradores querían a cambio de su vida la puesta en libertad de los paquistaníes presos en Guantánamo. El presidente Pervez Musharraf se tomó el asesinato como una afrenta personal y ordenó la «caza y captura» de los autores de la muerte de Pearl.