GONZALO PARENTE VENTANA AL MUNDO
16 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Todos los indicadores señalan el comienzo de una nueva fase de la guerra contra el integrismo islámico. Pero, a cinco meses del ataque a las Torres Gemelas, ya comienza a resquebrajarse el frente de apoyo a EE UU. Los europeos no estuvieron de acuerdo con el señalamiento del «eje del mal» que hizo Bush en su discurso al Congreso. Tampoco los rusos, ni los chinos, y mucho menos los aliados mulsumanes. La segunda fase de la guerra ya empezó en Filipinas, donde los norteamericanos están encontrando dificultades con el Ejército local por cuestiones de soberanía. Los afganos reclaman daños y perjuicios por las víctimas civiles de «daños colaterales», mientras que el presidente de Pakistán está en Washington solicitando ayuda como pago por los servicios prestados. Los franceses y los alemanes no aprueban el ataque que se prepara para derribar a Sadam Husein en Irak sin un mandato de la ONU. Pero quizás lo mas sangrante para los norteamericanos ha sido que la justicia británica ha liberado a un piloto argelino, acusado de ser el entrenador de los terroristas suicidas contra las Torres Gemelas. Mientras tanto, en Teherán han celebrado el aniversario de la revolución con una manifestación contra Estados Unidos. Con tantas muestras de cicatería, desacuerdo y hostilidad, parece que los norteamericanos van a continuar solos sus planes de guerra. Por eso, el secretario de Estado Colin Powell acaba de avisar de que los planes son a largo plazo. En esta fase tratarán de destruir las bases de apoyo a los terroristas islámicos dispersos por el mundo y posteriormente atacarán a los gobiernos que les dan cobertura. En primer término señalan a Irak. ¿Cómo lo van a hacer? Conseguirán un mandato de la ONU para buscar en el país los depósitos de armas de destrucción masiva, y, si Bagdad no acepta, atacarán como hicieron con los talibanes. Ya veremos al final quiénes están del lado norteamericano para terminar la faena que empezó el otro Bush hace diez años.