El Congreso de EE UU decide forzar la comparecencia del ex-dirigente de Enron

La Voz

INTERNACIONAL

MIKE THILLER

Representantes de los dos partidos sospechan que Kenneth Lay invocará la Quinta Enmienda para no declarar Si no es por las buenas será por las bravas. El Comité de Comercio del Senado y el de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes acordaron ayer enviar sendas citaciones el ex-consejero delegado de Enron, Kenneth Lay. El propósito es obligarle a comparecer ante ambos órganos parlamentarios, tras su negativa a hacerlo voluntariamente. Lay, por su parte, rompió el lunes su último lazo con la controvertida empresa texana al dimitir por sorpresa de su puesto en el consejo de administración.

05 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal En el comité de la Cámara Baja hubo unanimidad a la hora de exigir la presencia, la semana próxima, de Lay. «No es posible descubrir qué causó el hundimiento de un barco tan grande como Enron sin escuchar a su capitán», dijo el senador demócrata Ron Wyden. Sin embargo, nadie en el Congreso sueña ahora con que el que fuera máximo ejecutivo de Enron vaya a contentarles con un cándido relato sobre lo que propició el desastre. Una cosa es que se pueda obligarle a comparecer. Otra que se le pueda forzar a declarar. Así lo reconocieron representantes de los dos grandes partidos. El liberal John Breaux lo admitió con términos muy americanos: «Apuesto un dólar contra un donut a que no testifica e invoca sus derechos de la Quinta Enmienda (de la Constitución)». Esos derechos son los que permiten a todo sospechoso mantener la boca cerrada, sin que pueda hacerse nada para que la abra. Las sombras de actividad criminal, o al menos de ilegalidades financieras, en Enron, han sido ya suficientes para que otros ejecutivos se acojan a la Quinta Enmienda. Lay, con toda probabilidad hará otro tanto. Sus últimas palabras hasta el momento llegaron el lunes por escrito. En una carta a la multinacional energética anunció su dimisión. «Quiero que Enron sobreviva y emerja con éxito de su reorganización. Debido a las numerosas investigaciones, algunas de las cuales se centran en mí, creo que mi participación (en la empresa) ha pasado a ser una distracción para ese objetivo», se justificó Lay. Su renuncia se produjo después de que algún miembro de la Cámara de Representantes sugiriera que Lay estaba en paradero desaparecido. El rumor se produjo cuando el Comité de Servicios Financieros se puso en contacto con el abogado del ejecutivo, Earl Silbert, para anunciarle que se iba a citar a su cliente. Silbert respondió que no sabía dónde se encontraba Lay y que, por tanto, no podía entregarle la citación. El misterio se aclaró cuando se hizo público que el ex-consejero delegado estaba en su casa de Houston. El que sí compareció ante el Congreso ayer fue el presidente de Arthur Andersen, Joseph Bernardino, quien echó balones fuera y declaró que Enron declinó su colaboración.