LOS INTERESES ESPAÑOLES
04 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los capitales españoles se distinguen de otros por tres razones: superan en volumen a los de cualquier otro país (calculan más de 50.000 millones de dólares en la última década), capturaron marcas y siglas emblemáticas como Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) o Aerolíneas Argentinas, y porque se hacen especialmente visibles por el área elegida, servicios públicos. Según el diputado Héctor Polino, socialista, titular de la comisión de la Cámara Baja que controla esos servicios, hay una cuarta razón: «Los argentinos hemos permitido que nuestros gobernantes vendieran empresas de manera vil, a inversores que aplicaron tarifas abusivas, que en muchos casos no cumplieron con el aporte del capital convenido o abusaron del usuario y ni siquiera fueron sancionados». Polino dice que uno de los casos paradigmáticos es la venta de Aerolíneas Argentinas, en la que se verifican todas las irregularidades: era la línea aérea de bandera (identificada con la nación), que tenía la exclusividad de los vuelos de cabotaje y fue vendida pese a que no daba pérdidas y a cambio de un aporte de capitales no superior a 130 millones de dólares (pago diferido), proceso que terminó con la venta de la flota de aviones, el envilecimiento del servicio y la pérdida de rutas internacionales. Dice que el gran culpable de la malversación del patrimonio argentino es la corrupción enquistada en el poder político, y da como segundo y no menor ejemplo la privatización de la empresa Entel, que se repartieron Telefónica de España y Telecom, de capital italiano y francés. Entel también detentaba el monopolio telefónico, recuerda Polino: «Monopolio de un servicio no prescindible, de clientela cautiva, y con activos valuados en 5.000 millones de dólares. Pese a eso la empresa se vendió en 214 millones de dólares más 1.059 en bonos devaluados de la deuda externa». La consultora de imagen Susana Molina dice que «la percepción de la gente es que hubo abusos, que dolieron más cuando provinieron de empresas españolas, por eso de que los argentinos somos de algún modo españoles». Molina recuerda el fastidio de la gente con Edesur, la empresa de electricidad que también contaba con capital español y que, en pleno verano de 1999, dejó a unas 600.000 personas sin suministro durante más de una semana, con temperaturas de 35 a 40 grados. Pero eso pasó. Molina dice que «cuando se le consulta, el argentino medio retiene sobre todo dos hechos negativos: la venta de Aerolíneas y los abusos en tarifas telefónicas». Sin embargo, también reconocen que el telefónico es el servicio que más progresos registró en la última década. Por supuesto, no dejan de señalar, dice, que las tarifas son consideradas las más altas del mundo, y «sobre todo por los que deben pagar -como mínimo- 50 dólares mensuales por sus teléfonos, cuando su sueldo no supera los 500». Molina asegura que la gente identifica con España, y en este orden, a las empresas Telefónica, Aerolíneas Argentinas y Repsol-YPF. Ahora, y sólo por efecto de la crisis económica y financiera, el argentino común repara en que los bancos Río y Francés dependen del BSCH y del BBVA (en el área de las inversiones en gas y energía eléctrica, no hay conflicto, y además no pueden determinar a simple vista el origen de los accionistas mayoritarios). La organización no gubernamental Consumidores Libres, como otras similares, recibe centenares de denuncias diarias contra empresas de servicios públicos. Casi el 50% está motivado por abusos de tarifas: prestaciones no pedidas o no prestadas, cargos no explicitados, impuestos duplicados, recargos y sanciones arbitrarias o abusivas. Los defensores del consumidor recuerdan que Telefónica de España es accionista de dos canales de televisión abierta en una misma jurisdicción, Azul y Telefé, que emiten desde y para el mercado más rentable de Argentina, el de Buenos Aires y alrededores. La ley permite sólo uno por empresa o grupo empresario en cada jurisdicción. Esta situación debe ser resuelta a la mayor brevedad con la venta de uno de los dos canales, operación impulsada, además, por las dificultades para garantizar una renta en un mercado publicitario también golpeado por la crisis. Daniel Fischman, publicitario, describe el fenómeno desde otro ángulo: «Las empresas como Repsol-YPF también recortan gastos, pero el presupuesto en publicidad no sufre como en otras empresas medianas. Por eso, la influencia de las grandes corporaciones en la prensa golpeada por la crisis se puede hacer sentir, dice, en la línea editorial».