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INTERNACIONAL

IGNACIO RAMONET OPINIÓN

30 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La idea de organizar un Foro Social Mundial surgió hace dos años en el seno del movimiento antiglobalización. Desde mediados de los años noventa, este movimiento había atravesado ya dos etapas: una fase principalmente de estudio y comprensión del fenómeno de la globalizacion (¿Qué es la globalizacion? ¿Cómo funciona? ¿Cuáles son sus mecanismos? ¿Quiénes son sus actores?) y una segunda fase de protesta y manifestaciones callejeras (Seattle, Praga, Barcelona, Quebec, Génova). Se trataba de completar estos dos primeros períodos con una tercera fase consagrada más particularmente a las proposiciones, las alternativas, los programas de cambio para una globalización más humana y solidaria. El primero en proponer esta idea y la reunión en asamblea de todas las asociaciones que, a escala planetaria, se oponían a la globalización neoliberal fue el sociólogo francés Pierre Bourdieu, recientemente fallecido. El proyecto fue retomado por algunas ONG de América Latina y por Attac Francia. Esta asociación fue la que propuso las tres ideas capitales que, en gran parte, contribuyeron al éxito de la iniciativa: 1) el nombre de la asamblea: Foro Social Mundial; 2) las fechas de reunión: idénticas a las del Foro Económico Mundial de Davos, donde se reúnen desde hace más de 30 años los nuevos amos del mundo; 3) el lugar de la reunión: Porto Alegre. ¿Por qué Porto Alegre? Porque esta ciudad, capital del estado de Río Grande do Sul, esta gobernada, desde hace 14 años, por el Partido de los Trabajadores que ha introducido democráticamente toda una serie de iniciativas sociales, políticas y culturales (en particular el «presupuesto participativo») que la tranforman en un verdadero laboratorio social, en un ejemplo de lo que se puede hacer de positivo, a pesar de la globalización, cuando se tiene voluntad política. El primer Foro Social Mundial tuvo lugar en enero del año pasado. Se dijo entonces: «El nuevo siglo empieza en Porto Alegre». Acudieron más de 800 ONG, hubo más de 200 seminarios y participaron unas 15.000 personas. Pero ese primer foro era sólo un número cero, un preámbulo para demostrar que había una verdadera demanda mundial de alternativas a la brutalidad de la globalización neoliberal. El II Foro va a confirmar la potencia de este deseo social planetario y se estima que vendrán más de 50.000 participantes. Su voz -la voz de los de abajo- se va a oír con fuerza en todas partes. Y hasta los amos del mundo tendrán que convencerse de que «otro mundo es posible».