El auditor de Arthur Andersen declina testificar

La Voz

INTERNACIONAL

No hay escándalo en la primera potencia mundial que no vaya acompañado de inevitables dosis de dramatismo televisado

24 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A aquellos que las echaban de menos en el caso Enron, el Congreso les brindó ayer la primera entrega. Ambas cámaras del Legislativo comenzaron la que será una larga serie de sesiones de investigación. Y los espectadores pudieron contemplar cómo uno de los protagonistas, el antiguo ejecutivo de Arthur Andersen David Duncan se acogía a la famosa quinta enmienda. Fue el subcomité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes el que tuvo el honor de levantar el telón. Su presidente, el demócrata James Greenwood, llamó a testificar a Duncan, y le espetó: «Enron robó el banco. Arthur Andersen proporcionó el coche para la huida y dicen que usted estaba al volante». Pero el que fuera máximo responsable de las auditorias en la multinacional texana ni se inmutó. Sólo abrió la boca para decir que, por aquello de sus derechos constitucionales, no dirá una sola palabra sobre el asunto. Duncan sostiene que no declarará a no ser que se le conceda inmunidad. El asunto en cuestión era si este ejecutivo ordenó la destrucción de documentos de Enron cuando, el pasado octubre, descubrió que las autoridades bursátiles habían abierto una investigación. Duncan ha sugerido que sus acciones fueron por orden de su empresa. Sin embargo, otros responsables de Arthur Andersen testificaron ayer que nunca se instó a nada semejante. El Senado centró sus investigaciones en los posibles vínculos de la Administración Bush con la caída del gigante texano.