El juez Eric Halphen, que citó al presidente de Francia, Jacques Chirac, a declarar en el 2001 en un sumario de presunta corrupción y que fue apartado del caso, anunció ayer su dimisión. En una larga entrevista con el diario Le Parisien, Halphen afirma que fue «saboteada» su instrucción del escándalo político-financiero en el que citó a Chirac como testigo, y recalca que «ya no existe el ideal de una misma justicia para todos», que le había animado al ingresar en la magistratura. «La justicia funciona con dos velocidades: nada ha cambiado para el ladrón de bolsos ... mientras que ciertos desvíos de sumas considerables no son juzgados», subraya el juez, de 42 años. Ante esa «justicia imposible», Halphen decidió romper el silencio y defender su «honor», decir que «he sido calumniado» y que «sin cesar quisieron impedirme investigar» el asunto de Chirac. Halphen investigó durante siete años (1994-2001) el sumario de la presunta manipulación de los contratos de obras en las viviendas sociales (HLM) de la región de París para financiar partidos políticos, incluido el neogaullista RPR de Chirac, cuando éste era alcalde de la capital (1977-95). El Elíseo llegó a acusar al juez de «prevaricación» cuando éste citó a Chirac a declarar en abril del 2001. El presidente se negó a declarar, invocando la separación de poderes. El magistrado encontró indicios suficientes para el procesamiento de Chirac, y como el presidente tiene inmunidad penal, se declaró incompetente. En septiembre pasado, la sala de instrucción del Tribunal de Apelación anuló la mayor parte de su instrucción por un vicio de procedimiento y lo apartó del caso.