«Aquí los gallegos no piensan en volver»

La Voz

INTERNACIONAL

Antes de sus destinos en Venezuela y Bolivia, Manuel Viturro trabajó en Madrid como subdirector general de desarme y participó en las negociaciones que se desarrollaron en Viena para la destrucción de armas en el Viejo Continente. También estuvo destinado en el Consejo de Europa y en Nigeria, Lagos y Dinamarca.

02 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

-¿Cuál es el perfil de la colonia gallega y española en Venezuela? -Venezuela ha sido siempre país de acogida de españoles. Ha habido emigración desde los primeros tiempos de la independencia, pero tuvo un gran impulso en los años 60, con el boom económico venezolano. Es importante la emigración canaria, que ya estaba incluso establecida en tiempos de la colonia. De hecho, Bolivar, cuando se refiere a los españoles, dice «españoles y canarios», diferenciando entre isleños y peninsulares. Luego hay otro gran contingente que es de gallegos, pero no hay que olvidar que hay una colectividad catalana importante y que hay una comunidad vasca también numerosa y muy antigua. -¿En qué situación se encuentran los emigrantes? -Bueno, la situación de la colectividad española en Venezuela ha cambiado. Fundamentalmente, por el transcurso del tiempo. La mayoría de los que vinieron en esos años 50 y 60 eran gente joven que se establecieron aquí, montaron sus negocios o hicieron su formación universitaria y técnica. Pero, el tiempo va pasando y la edad no perdona. Las clases pasivas lo pasan peor en todas partes. Es esta gente la más necesitada y para ello están las pensiones no contributivas del Estado, que pueden tramitarse a través de la Embajada. -Pero, en general, ¿la situación económica de los emigrantes es buena o mala? -Como en todas partes, hay a quien le ha ido bien y a quien no, aunque la mayoría gozan de una buena posición. De hecho, aunque hay algunos que retornan, la mayoría prefieren quedarse en Venezuela. Entre otras razones, porque este es un país que engancha. La mayoría tiene el corazón dividido. Cuando están aquí sienten nostalgia de España y cuando van allí al revés. Eso se nota en las costumbres. Uno puede comer un lacón con grelos en la Hermandad, pero en Navidad también hay hayacas. Y que no falte el rón. Pero tampoco el aguardiente de caña. Los gallegos se han adaptado muy bien. Volver a Galicia sería para ellos una nueva emigración y mucho más dura, porque muchas veces les supone dejar a los hijos y a la familia. -La Hermandad Gallega impresiona por su tamaño. -En efecto. La Hermandad Gallega tiene la ventaja de que cuando surge lo hace como la unión de varias asociaciones. Eso les dio la posibilidad de comprar un gran centro en Caracas que, realmente, funciona muy bien y que tiene desde una magnífica piscina hasta varias canchas de tenis, un teatro con aforo para 800 personas y varios restaurantes. Realmente, es impresionante.