Del integrismo de París a las filas de Al Qaida

La Voz

INTERNACIONAL

PAULA IZAGUIRRE CRÓNICA Un joven francés murió en las montañas de Tora Bora

26 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

L hallazgo del cadáver del francés Hervé Djamel Loiseau en las montañas de Tora Bora revela el camino recorrido por el joven que, tras militar en el integrismo islámico en París, acabó en las filas de Al Qaida. Loiseau fue enterrado el pasado lunes en Parachinar, al noroeste de Pakistán. Vecinos del pueblo paquistaní de Tandor detuvieron los días 17 y 18 a varios activistas de Al Qaida que habían huido de los bombardeos estadounidenses en Afganistán. Los seguidores de Bin Laden pidieron a sus captores que fueran a buscar a varios compañeros que se habían quedado rezagados en las montañas que sirven de frontera entre la región de Tora Bora y Pakistán. Así fue como encontraron el cadáver de Loiseau, que había muerto de frío. Portaba pasaporte francés, un billete de avión, un ejemplar del Corán y un poco de dinero. Aunque las autoridades francesas no tienen confirmación de su identidad, las noticias recibidas hasta ahora han bastado para convencer al padre de Hervé Djamel Loiseau, Said, un argelino de la Cabilia que vive en un modesto piso de París, en el que estuvo su hijo hasta finales de 1999. En una entrevista publicada ayer por Le Parisien, el padre cuenta que no tenía noticias de Hervé Djamel desde entonces y que, aunque «había oído decir que estaba en la Meca, me parecía poco probable. No se va allí a su edad. En el fondo, mucho antes de enterarme de la muerte de mi hijo, temía que estuviera en Afganistán. Como un presentimiento...». Según su progenitor, Loiseau nació en marzo de 1973 y su madre era francesa, con la que empezó a llevarse mal desde la exaltación de su fe musulmana. «No era agresivo, era influenciable, era un verdadero borrego. Por eso consiguieron llevarlo. Nunca había hecho tonterías», dijo el padre. En su niñez y adolescencia, Loiseau se comportó como uno más en el popular barrio de Belleville de la capital francesa, donde vive una amplia comunidad de origen magrebí. Le gustaba el cine comercial estadounidense, ir a la discoteca, tuvo varias novias y su práctica religiosa era prácticamente nula. El punto de inflexión, según su padre, lo marcó su paso por el servicio militar, ya que a su vuelta dejó de ver la televisión y de escuchar música, descolgó los cuadros y las fotografías que había en casa de su padre, y comenzó a frecuentar centros musulmanes de su barrio y «barbudos». Y así hasta que desapareció sin dejar huella, igual que otros amigos suyos. En el pasaporte encontrado junto a su cadáver consta que Loiseau estuvo en marzo de 1998 en Arabia Saudí y en Lahore (Pakistán) en marzo del 2000, procedente de Londres, ciudad por la que han pasado otros franceses que han derivado hacia el integrismo.