Berlusconi ha puesto fin al aislamiento que se estaba labrando en el seno de la Unión Europea con su frontal oposición a la «euroorden» de detención y de entrega.
11 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.DOMINGOS SAMPEDRO BRUSELAS. Corresponsal El primer ministro italiano cambió ayer su enconado rechazo inicial a una de las iniciativas más trascendentes para construir el espacio europeo de seguridad al anunciar que sí suscribirá el acuerdo, aunque sea necesario hacer algunos retoques en la Constitución. En Bruselas la única incógnita era saber qué recibió Roma a cambio de su apoyo. Italia vuelve a bailar al compás de sus socios europeos y lo hace a tres días vista de la cumbre de Laeken, donde los jefes de Estado y de Gobierno de la UE esperan aprobar la orden comunitaria de detención y entrega. El presidente de turno de la Unión, el belga Guy Verhofstadt, mantuvo ayer una larga entrevista en Roma con Silvio Berlusconi en la que aparentemente logró despejar las dudas de Italia hacia la euroorden. El primer ministro italiano aceptaba que este mandato se aplicase a delitos como el terrorismo, pero lo rechazaba para los casos de corrupción, de blanqueo de capitales o de xenofobia. El titular italiano de Justicia, Roberto Castelli, incluso llegó a justificar el bloqueo italiano con estas palabras: «Si no me hubiese opuesto (a la euroorden) nos arriesgaríamos a ser detenidos por cualquier magistrado europeo de izquierdas». A Italia le queda la capacidad de plantear una reserva a la orden de arresto, pues para adoptarla de lleno necesita modificar su Carta Magna.