El diario estadounidense habló de un diagrama de una «bomba sucia» y de «numerosos documentos sobre armas nucleares» que han sido recuperados durante las últimas semanas en Afganistán, en instalaciones de Al Qaida y el régimen talibán. También se refirió al testimonio de Jamal Ahmed Fadl, un antiguo colaborador de Bin Laden, que en febrero testificó durante un juicio en Nueva York sobre su participación en una operación para adquirir uranio de Sudáfrica. El énfasis de la noticia correspondió a las mencionadas «bombas sucias». Es decir, a dispositivos que emplean explosivos convencionales para dispersar materiales radiactivos. Artefactos que no matan con su onda expansiva, sino mediante la contaminación de residuos nucleares. La Administración intentó quitar leña al fuego. «La información encontrada en Afganistán puede recogerse de Internet», explicó Ridge, para añadir que «el hecho de que Bin Laden ha buscado este tipo de armas no es noticia». Por si acaso, el Post asegura que se ha pedido ayuda a otros países para detectar el posible tráfico con materiales radiactivos.