El responsable de la seguridad nacional norteamericana, Tom Ridge, confesó a Aznar que su país no está unido en la lucha antiterrorista y le pidió ayuda para organizarla. A esa dificultad se añade la creciente sensibilidad en la opinión pública más liberal hacia las nuevas leyes antiterroristas, que reducen derechos individuales y libertades civiles. Ridge se mostró muy interesado en la experiencia española, por lo que fue invitado por Aznar a una visita de carácter técnico a nuestro país. El vicepresidente Cheney garantizó al mandatario español el apoyo «político y técnico» en la lucha contra ETA. Fuentes españolas subrayaron que «ya ha habido y va a haber contactos de los servicios de información». En The Washington Post, Aznar se mostró «dolido» porque se llama «rebeldes» a los terroristas de ETA.