Una guerra sin sangre

PATRICIA SOUZA

INTERNACIONAL

Las televisiones de EE UU ofrecen una imagen aséptica del desastre

25 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Las imágenes que emiten las cadenas de Estados Unidos se limitan a escenas de camiones desvencijados sobrecargados de personas; paisajes de Afganistán donde, en la distancia, se advierten explosiones; la salida de aviones de combate desde portaaviones en el mar de Arabia y alguna que otra imagen de refugiados afganos. Pero, sobre todo, los estadounidenses tienen ocasión de ver estos días en sus principales emisoras una sucesión de bustos parlantes que les cuentan lo que ocurre en esas lejanas tierras, incluso el tiempo que hace. Entre ellos se encuentran los corresponsales de sus cadenas, una profusión de analistas políticos y económicos que brotan como setas o los responsables del Gobierno de EE UU, que multiplican sus apariciones ante las cámaras. Las televisiones, que han eliminado de sus series y programas las bromas consideradas de mal gusto sobre la guerra y sobre los atentados terroristas, no emiten imágenes de muertos ni de heridos desde los momentos inmediatamente posteriores al 11 de septiembre. Por contra, la BBC, la cadena pública de un país también en guerra como es el Reino Unido, sí muestra imágenes de niños afganos heridos y escenas de los enfrentamientos entre las fuerzas talibanes y de la opositora Alianza del Norte. Apoyo mayoritario En Estados Unidos, el apoyo a los combates sigue siendo muy elevado, con índices de aprobación que rondan el 90%, y sólo un 9% de la población considera un error el conflicto bélico, según las últimas encuestas hechas por Gallup. En el Reino Unido, sin embargo, un 53% de la población se confiesa en contra de que se bombardeen objetivos militares en las ciudades afganas y otro 62% cree que su Gobierno no le dice la verdad sobre el progreso del conflicto, de acuerdo con sondeos divulgados por la cadena de televisión Channel 4 y The Observer. La organización francesa Reporteros Sin Fronteras ha denunciado que «se está demostrando que los atentados en Estados Unidos son una carga para la libertad de expresión» y que, desde el pasado 11 de septiembre, ha habido «reconocidos contratiempos» para ese derecho. También asociaciones estadounidenses, como el Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa y la Sociedad de Periodistas Profesionales, han pedido al Gobierno y al Congreso que asegure que los derechos de libertad de prensa no se violan durante la guerra en Afganistán. La cadena CNN, que alimenta a periodistas de todo el mundo con su información en directo durante 24 horas, es un perfecto ejemplo del comportamiento de las televisiones estadounidenses en estos tiempos de guerra, lo que ha desatado acusaciones de censura. De la mañana a la noche, la CNN -que alcanzó su madurez durante la Guerra del Golfo- emite las constantes comparecencias ante los periodistas del secretario de Defensa, el fiscal general, el director del FBI y el presidente de EE UU, George W. Bush, entre otros. Bin Laden, por supuesto, no aparece en pantalla.