Los dos máximos mandatarios afganos reconocidos por la comunidad internacional, el ex-rey y el presidente, están midiendo sus posiciones y su posible entrada en Afganistán para no perder puntos ante sus aliados. El ex-monarca afgano, Mohamed Zahir Shah, envió ayer un mensaje al pueblo afgano desde su exilio en Italia. En él anuncia que regresará a su país «no como soberano, sino como servidor», aunque no da una fecha para su retorno. El presidente depuesto por los talibanes, Burhanuddin Rabbani, decidió retrasar su llegada a Kabul pese al control que ejercen en la capital las tropas de la Alianza del Norte, que le son leales. Al parecer, no quiere dar la imagen de que desea tomar el poder, según explicaron fuentes de su entorno, mientras se está intentando formar un gobierno interino que sea ampliamente representativo.