Las compañías temen que el accidente de ayer recrudezca la crisis que atraviesan desde los ataques del 11-S De mal en peor. El accidente del Airbus A-300 de American Airlines podría convertirse en una nueva vuelta de tuerca para un sector, el aeronáutico, instalado en una crisis sin precedentes desde los atentados del 11 de septiembre. Aerolíneas como Iberia o British Airways temen que el suceso de ayer agudice una situación ya de por sí catastrófica: más de 130.000 despidos y unas pérdidas para este año que podrían superar de largo el récord de 5.324 millones de euros (885.840 millones de pesetas) de 1992.
12 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los efectos de los ataques a Nueva York y Washington han devastado las finanzas de las aerolíneas a uno y otro lado del Atlántico. American Airlines y United Airlines (firmas propietarias de los aviones implicados en la tragedia del 11-S) han sido las más perjudicadas por la crisis, con más de 20.000 despidos cada una y un recorte del 20% de sus vuelos la primera. Pero lo cierto es que no son más que la punta de un demoledor iceberg. Continental, Iberia, British Airways, Lufthansa, US Airways, KLM. Air Japan... La lista de aerolíneas que han aprobado ajustes de plantilla, que han recortado vuelos o incluso reducido su flota de aviones es interminable. Compañías como Sabena han quebrado oficialmente y los augurios de las autoridades son poco alentadores. Recientemente, la comisaria de Transportes, Loyola de Palacio, aseguró que sólo cuatro o cinco compañías de la UE sobrevivirán a la actual reestructuración del sector. Tanto las propias compañías como los analistas temen ahora que el fatal accidente del Airbus A-300 limite aún más la actividad de las aerolíneas, que sólo en Estados Unidos han visto como el número de pasajeros caía a la mitad desde el 11 de septiembre. En este sentido, un analista de Renta 4 explicó ayer que la industria aeronáutica se verá afectada negativamente por la explosión del avión de American Airlines. A su juicio, las compañías podrían verse obligadas ahora a revisar sus planes para afrontar la crisis y analizar en detalle si estos drásticos programas les permitirán eludir los números rojos en el 2002. Por su parte, un analista de Caja Madrid explicó a Europa Press que el efecto del suceso de ayer se percibirá a corto plazo, debido al temor a volar y la consiguiente cancelación de los vuelos más inmediatos. A largo plazo, el impacto de este nuevo accidente será «ínfimo» en comparación con los atentados del 11-S.