Nuevos negocios surgen en EE UU para sacar provecho del pánico
27 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.L mismo día en que dos aviones atacaron las Torres Gemelas, un conocido doctor del norte del estado de Nueva York llamó a su hija, residente en Mahattan, con un alarmante mensaje: haz las maletas, deja inmediatamente la ciudad. La joven se negó. Su padre le dijo entonces que cuando menos se hiciera con una máscara, para protegerse de los virus y bacterias que él profetizaba. Ese 11 de septiembre, en Vital Living, una empresa de Carolina del Norte, su presidente, Don Podrebarac, convocó al microbiólogo de la corporación para que diseñara un nuevo producto. Un test casero capaz de detectar el ántrax en el agua, el aire o cualquier superficie. Mientras el pánico se apoderaba de la población, las mentes más ingeniosas se esmeraban ya en cómo aumentar sus cuentas bancarias a costa de las acciones terroristas. Vital Living vio el campo abonado para su proyecto cuando apareció la primera infección por el bacilo más renombrado. Su kit doméstico será comercializado en diciembre por 25 dólares (4.600 pesetas). Podrebarac planea producir 20.000 cada día. Si no se desea esperar, Polaris International ofrece ya el Bio-Shelter, un refugio portátil de plástico que promete filtrar el aire contaminado y que puede cobijar a toda la familia. Su precio: 1.975 dólares (365.000 pesetas, más de 2.000 euros). A N-B-C Warfare (iniciales de Nuclear, Biológico, Químico) no le ha pasado desapercibido que el ántrax llega por carta. Así que ha puesto a la venta un kit para protegerse del correo. Cuesta 512 dólares e incluye un mono plástico, guantes, máscarilla y un contenedor rosa para arrojar sobres sospechosos. La lista de nuevos aparatos para esterilizar, trajes especiales contra gérmenes, test anti microbios, y otros ingenios es interminable. Su eficacia, sin embargo, es dudosa, dicen los expertos. William Martel, catedrático de Seguridad Nacional en la Universidad de Guerra Naval de Newport (Rhode Island), asegura que «veremos nuevos productos al reorganizamos para enfrentarnos al terror global». Los que han surgido hasta el momento, confiesa, son inútiles. No obstante, los empresarios más intrépidos ven un gran negocio en el horizonte. Los tanques del Pentágono no garantizan seguridad frente a los gérmenes. Ha llegado la hora de, en lugar de crecepelos milagrosos, vender otras pócimas igual de cuestionables.