El 20 de agosto de 1998, Estados Unidos comunicaba a su aliados que estaba bombardeando con misiles «siete campos de entrenamiento instalados por los terroristas en la frontera entre Pakistán y Afganistán y sobre una fábrica de productos químicos en Sudán». Estados Unidos no desplazó tropas, las tenía en la región: 25.000 soldados, 175 aviones y 25 buques de guerra. Los ataques partieron de la flota y se iniciaron simultáneamente a unos 4.000 kilómetros de distancia gracias a unos misiles Tomahawk dirigidos por satélite. Eran las 22.00 en Kabul cuando varios proyectiles cayeron en los supuestos campos de entrenamiento militar cerca de Khost, al sur de Kabul. El ataque causó veinte muertes. Dos horas antes, Bin Laden había abandonado el lugar.