La inminencia de una ofensiva militar llevó a los mercados a pérdidas superiores al 7%, aunque al final lograron mitigar la caída Los mercados internacionales sufrieron ayer un amago de infarto y flirtearon por momentos con el colapso. El temor ante la inminencia de una ofensiva militar por parte de EE UU provocó una caída generalizada de los principales mercados europeos, que durante buena parte de la jornada se movieron en pérdidas en torno al 7%.
22 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Finalmente, el moderado comportamiento de Wall Street, que abrió con un fuerte retroceso recuperado con celeridad gracias a las previsiones de beneficios de General Electric y a rumores en el mercado que apuntaban a una nueva rebaja de tipos de la Reserva Federal, amortiguaron la caída de las bolsas del Viejo Continente. El promedio Dow Jones de Industriales bajó un 1,62%, hasta los 8.240,31 puntos, un leve descenso tal y como están las cosas. El balance semanal es desalentador ya que el índice ha perdido un 14,2%, la segunda peor semana de la historia tras el 15,5% que cedió en julio de 1933. Las bolsas europeas vivieron una sesión marcada por sobresaltos y pérdidas. El Ibex 35 se movió por momentos en retrocesos de casi un 7%, si bien el buen comportamiento de Telefónica (ganó un 1,35%) mitigó las pérdidas hasta el 3,37% final, hasta los 6.498,4 puntos, niveles de octubre de 1997. Por valores, las gallegas Inditex y Zeltia lideraron las pérdidas al dejarse un 8,6 y un 8,46% respectivamente. De nuevo, los dos grandes bancos, BSCH y BBVA, acusaron la crisis al ceder un 6,85% el primero y un 7,5% el segundo. Gran volatilidad Fráncfort vivió una jornada de espectacular volatilidad y, tras ir cediendo más de un 7%, acabó cerrando con una leve caída del 0,59%, hasta 3.787,23 puntos. El índice CAC del parqué parisino se dejó un 2,28% y se situó en 3.652,87 unidades, mientras que Milán fue la plaza del Viejo Continente que mayor retroceso experimentó: un 4,97% y 17.382 enteros. En el mercado de divisas, el euro cedió ligeramente y se estableció en 0,92 dólares, con lo que comprar un billete verde cuesta 181 pesetas.