Bush se dirigirá hoy a los estadounidenses para explicar las claves de la ofensiva Estados Unidos continúa desplegando su potencial militar dentro de la anunciada operación global contra el terrorismo. Ayer, la Administración Bush ordenó la movilización de tropas de Infantería pertenecientes a cuerpos de élite. Un paso más en lo que parece presentarse como una larga serie de preparativos que pueden demorarse varias semanas antes de lanzar el ataque.
20 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque los preparativos puede tardar una semana, parece claro que los distintos cuerpos de operaciones especiales tendrán un protagonismo destacado en la «campaña militar sostenida» que ha prometido Bush. El Pentágono no ha revelado si ya se ha ordenado la movilización de alguna de ellas, pero el secretario de Infantería, Thomas White, reconoció que el despliegue incluye «elementos del Ejército de Tierra». Washington puede escoger entre los Ranger, las Fuerzas Especiales y la Fuerza Delta, pertenecientes al Ejército de Tierra; los SEAL, de la Armada; y el cuerpo de Operaciones Especiales, de la Fuerza Aérea. Estos cuerpos jugarán un papel clave en la operación bautizada como Justicia Infinita, aunque es probable que la denominación sea enterrada. El Pentágono ha comprendido que la expresión podría herir la sensibilidad de los musulmanes, para quienes sólo Alá puede impartir este tipo de justicia. Así que Rumsfeld se limitó a hablar de un «maratón militar», una operación a gran escala. Esa larga carrera de fondo ha comenzado rodeada de misterio. Rompiendo la tradición de pasados conflictos, las autoridades estadounidenses se han negado a proporcionar datos específicos sobre el despliegue de fuerzas ordenado el miércoles. La movilización se inició con el desplazamiento de aviones cisterna, de comunicaciones y de apoyo para establecer un puente aéreo en el Mediterráneo que facilite la travesía de los más de cien cazas y bombarderos destinados al Golfo Pérsico. Destino desconocido Su destino definitivo no ha sido hecho público. Los expertos apuntan a las bases americanas en Arabia Saudí, Kuwait y Turquía. Pero el diario The Washington Post informó ayer de lo que sería un hecho sin precedentes: los aviones militares también se desplazarán a dos antiguas repúblicas soviéticas, Uzbekistán y Tayikistán, fronterizas con el que parece el objetivo prioritario, Afganistán. El portaaviones Theodore Rossevelt partió el miércoles hacia el Golfo Pérsico. Los otros portaaviones que ya se encuentran en la región, el Carl Vinson y el Enterprise, se concentren en el mar Arábigo, más proximo al refugio de Bin Laden.