Osama Bin Laden, principal sospechoso La actualidad ha traído a primer plano la figura de Osama Bin Laden. Hace dos años accedió a hablar con el periodista Salah Najm. Lo que sigue es el relato de lo que respondió el presunto autor de los atentados que han conmocionado al mundo durante los últimos días.
14 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Dios todopoderoso tuvo la gracia de hacerme nacer de padres musulmanes en la Península Arábiga, en el barrio de al-Malazz en Riyadh, el año 1377 del calendario musulmán». La conversación se centra de inicio en las motivaciones de sus ataques a intereses occidentales. «Lo único que pido es tener los derechos de cualquier ser vivo. Si un soldado armado entra en la guarida de un animal para atacarlo, el animal luchará por defenderse. Ese derecho a la autodefensa pertenece también a todo ser humano, y más en particular a los musulmanes». Respecto a cuál es su enemigo, el millonario saudí explica que hay dos partes en conflicto. «La primera está formada por el mundo cristiano y sus aliados sionistas, liderados por Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel. El segundo grupo es el mundo musulmán. Es inaceptable ver como la primera parte ataca, profana los santuarios y saquea el petróleo de la segunda. Cuando los musulmanes resisten se les llama terroristas. Todo musulmán debe odiar a los americanos, los judíos y los cristianos. Es parte de nuestra fe». Más tarde, Najm profundiza en la guerra de Afganistán, cuando apareció la figura de Bin Laden apoyando la resistencia a la invasión soviética. -En la guerra de Afganistán luchó contra los soviéticos y contaron con el apoyo de los Estados Unidos ¿Actuaba como agente de Washington? -Los americanos quieren distorsionar la historia. Buscaban cortar el avance soviético y el petróleo de la zona. Nuestro objetivo era apoyar a nuestros hermanos en Afganistán. Y en esta misión servimos, en contra de nuestros deseos, a los intereses de EE UU. El hecho de que tuviéramos intereses comunes no implica que estuviéramos a su servicio. En aquellos días ya hablábamos de atacar los bienes y el ejército de los Estados Unidos. -¿Cómo fue la reacción tras la retirada de los soviéticos? -La gente que sufre se dio cuenta de que con pocos medios, con un pequeño número de rifles Kalashnikov y minas anti-tanque, se pudo vencer a un gran imperio. Las llamadas superpotencias se desvanecieron en el aire. Creemos que Estados Unidos es mucho más débil de lo que era la Unión Soviética. Nuestros hermanos en Somalia nos hablaron de la debilidad y la cobardía de las tropas americanas. Luego llegó el caos provocado por las disputas entre las facciones de los muyahidines. Pero Dios todopoderoso nos bendijo con el movimiento talibán, que rescató la Yihad. El pueblo estaba harto de los bandidos que inundaban un país que se dividía en cinco pequeños estados. Los talibanes unieron Afganistán desde el interior. La conversación se vuelve a centrar en el odio de Laden contra los Estados Unidos. «Publicamos una fatwa en la que decíamos que el hombre es un guerrero, y puede luchar de muchas formas distintas: portando armas, consiguiendo información o pagando impuestos para que su Estado se arme. Nuestro enemigo es cada varón norteamericano. La opinión pública apoyó a Clinton en su ataque a Irak. Es gente cuyo presidente se vuelve más popular cuando asesina a gente inocente, cuando comete uno de los siete pecados capitales, cuando no respeta los principios». A la espera de que se confirme su participación en el atentado contra las Torres Gemenas y el Pentágono, el mayor golpe que Bin Laden ha asestado a los EE UU es el ataque contra las embajadas americanas en Nairobi y Dar es Salam. «En realidad la de Nairobi era un conjunto de seis embajadas. En ella estaba el mayor centro de la CIA en el este de África. La invasión de los Estados Unidos expulsó de Somalia a nuestra gente. Cerca de 13.000 hermanos fueron asesinados en nombre de la bandera norteamericana».