Radiografía de un ataque

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Los terroristas eligieron para sus acciones aviones repletos de combustible ¿Cómo era posible que un ataque terrorista de estas dimensiones alcanzase semejantes objetivos con precisión de reloj sin que nadie los hubiera detectado? Sólo uno de los cuatro aviones falló, pero todos portaban la mayor cantidad de combustible posible.

12 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Cada avión secuestrado en la Costa Este, en una hora, tenía destino a algún punto de California, el mayor trayecto dentro de EEUU. Un choque por sí solo no hubiera sido capaz de tumbar ninguna de las dos Torres, diseñadas para soportar hasta cuatro impactos de un Boeing 727. Sin embargo, con la explosión que se desataría al incendiarse semejante cantidad de combustible, el derrumbe estaba al alcance de la mano. La bola de fuego que se extendió por las estructuras del edificio acabó por templar el metal que soporta al coloso hasta el punto de fundición. La caída fue cuestión de segundos. Las Torres eran ya una montaña de escombros diseminadas por todo el barrio antiguo de la ciudad. Los americanos especulaban en sus primeras noticias sobre las posibles causas de lo que era (sin lugar a dudas) un trágico accidente. 'Posiblemente algo debe haber ido mal en los instrumentos de navegación del avión', sugería una presentadora de la cadena CBS. Inimaginable Bastó con la opinión de un experto para arruinar su teoría. '¡No hay piloto que pueda tropezarse con el World Trade Center ni aunque volase sin mandos!', clamó furioso. 'Basta con levantar la vista para verlas _continuó_; la única manera de incrustarte en esos edificios es con alguien apuntándote a la cabeza'. En el Downtown neoyorquino, lo peor parecía haber pasado cuando la primera torre se desplomó. Nadie se había atrevido a pensar que lo que Timothy McVeigh no logró hacer con en el edificio federal de Oklahoma pudiera hacerse realidad en la Gran Manzana. Desde la arteria principal del barrio chino, en Canal Street, la policía cerró todas las calles. 'Muchos de nuestros hombres se encuentran entre las víctimas', confesó el alcalde Rudy Giuliani. Juntos escrutaban planta por planta ambas torres cuando, con la segunda torre, todo se desmoronó a su alrededor. El propio alcalde había quedado atrapado en el edificio Barklays. 'Logramos escapar por una puerta del sótano', explicó Giuliani, desprovisto de sus armas de autoridad. Y con él las de todo el país.