Los posibles sospechosos de organizar los atentados se apresuraron a negar su autoría, mientras todos miran a Osama Bin Laden Los portavoces del Departamento de Defensa norteamericano tenían ayer muchas preguntas y pocas respuestas. Estados Unidos, sacudido de arriba abajo por la ola de atentados suicidas, no culpaba a nadie oficialmente. Todos miraban sin embargo hacia Oriente Medio. Las primeras investigaciones les ponen un nombre en la boca, el del terrorista Osama Bin Laden.
12 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los posibles enemigos del imperio americano se apresuraban a entonar el «yo no he sido», incluídos los palestinos y los talibán afganos que protegen al terrorista saudí. Se abría la veda de las especulaciones: ¿Quién tenía los medios para coordinar semejante ataque? ¿Cómo pudieron burlar las medidas de seguridad y secuestrar varios aviones a la vez? Los teléfonos de lo que quedó del Pentágono tras el ataque recibieron varias llamadas adjudicándose el atentado, ninguna lo suficientemente fiable. Hasta un grupo de extremistas japoneses dijo haber cometido la masacre. La sombra de Osama Bin Laden parecía asomarse ayer tras la masacre de Estados Unidos. Así lo aseguraron fuentes del Departamento de Estado y de la CIA. El sello que dejó el saudí en los atentados a las embajadas americanas en Tanzania y Kenia hace pensar a los antiterroristas antiterrrista que Bin Laden es el único que pudo haber coordinado este ataque. Desde medios periodísticos árabes se recordaban sus palabras de hace apenas tres semanas, advirtió que sus seguidores llevarían a cabo un atentado sin precedentes contra los intereses de Estados Unidos por su apoyo a Israel. Representantes de los talibán afganos que le dan refugio se apresuraban, sin embargo, a negar esa posibilidad. Crecía así la confusión poco después del atentado, en medio de un torbellino de informaciones que se había iniciado cuando las televisiones anunciaban pocos después de la explosión de que una llamada se había adjudicado el atentado en nombre del Frente Democrático para la Liberación de Palestina. Minutos después autoridades de esta agrupación lo desmentían. El pésame enviado por Yaser Arafat al pueblo americano aumentó el desconcierto. El atentado de 1993 Desde fuentes americanas se recordaban ayer también las amenazas que lanzaron los autores del otro atentado que sufrieron las Torres Gemelas en 1993. Entonces los abogados del líder integrista islámico egipcio Omar Abdelrahman, condenado a cadena perpetua por el atentado, adviritieron en abril que sus seguidores no dejarían a Estados Unidos tranquilo mientras su jefe era juzagdo. El propio Abdel Rahman cuando fue apresado declaró: «Queríamos derrumbar una o las dos torres, causando la muerte de decenas de miles de personas». Con la mirada puesta en los grupos más radicales del integrismo islámico, ayer expertos norteamericanos apuntaban también hacia Irak como instigador del atentado. Los bombardeos contantes de Estados Unidos y del Reino Unido podrían haber movido a la venganza a un estado que, por otra parte, se cree que refugia a uno de los autores del anterior atentado. Otros, más escépticos, no descartaban mirar al interior del país para encontrar a los culpables. Cuando Timothy McVeigh voló el edificio de Ocklahoma también se apuntó al integrismo islámico y acabó siendo un norteamericano ultraderechista el autor de la, hasta ayer, mayor masacre cometida en suelo estadounidense.