Sharon impide una cumbre entre Peres, Annan y Arafat

AGENCIAS JERUSALÉN

INTERNACIONAL

El ministro de Asuntos Exteriores critica con dureza el bloqueo a los palestinos El ministro de Asuntos Exteriores, Simón Peres, criticó ayer con dureza al Gobierno que preside Ariel Sharon por el bloqueo impuesto a los palestinos en Cisjordania y Gaza, y dijo que Israel «los tiene agarrados por la garganta». Las críticas del laborista se producen después de que el primer ministro israelí admitiera haber prohibido la participación de su ministro en una cumbre con el presidente palestino, Yaser Arafat, y el secretario de la ONU, Kofi Annan.

17 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La crisis en el Gobierno de unidad israelí es cada vez más palpable. «Si se crea la impresión de que Israel está dispuesto a negociar (con los palestinos) bajo el fuego, todo estará perdido», dijo Sharon en la reunión semanal del Consejo de Ministros. Peres, que informó de sus recientes contactos políticos con la Unión Europea para consolidar una tregua y restablecer las negociaciones de paz con los palestinos, se enteró ayer por la mañana, por la radio pública, de la prohibición de participar en la cumbre con Arafat y Annan. Peres dijo que en el Gobierno de unidad «hay dos ideas», y que no está dispuesto «a recibir órdenes» de Sharon, ni que el primer ministro le diga «a favor de qué o en contra de qué debe estar». Los ministros de la derecha en el Gobierno «convirtieron a Peres en una bolsa de arena para propinarle los puñetazos como los boxeadores», dijo la ministra Itzik, que se reunirá esta tarde con él y con sus colegas del laborismo para «ver qué hacemos». El casi octogenario Simón Peres aconsejó a Sharon y demás colegas encarar «con buena voluntad y buen espíritu» las recomendaciones de la Comisión Mitchell para poner fin a la violencia mutua y restablecer el interrumpido proceso de paz con los líderes de la Autoridad Palestina. Aliados El ministro israelí señaló que la coalición de unidad nacional formada hace casi cuatro meses por Sharon no podrá sobrevivir si el el jefe del Gobierno actúa unilateralmente sin tomar en cuenta las posturas de su principal asociado, el Partido Laborista.