13 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
Tanto para el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como para el presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, la cumbre de la OTAN fue su debut en la escena internacional. Eran las dos caras nuevas de la reunión de la Alianza. Un buen comienzo para ambos, rodeados de amigos y aliados. Al parecer, los dos neófitos congeniaron de inmediato y se mostraron sonrientes y distendidos. Bush expuso su polémico escudo antimisiles, que tanta polvareda está levantando, pero halló total comprensión en el primer ministro italiano.