Ejecutada una mujer pese a las dudas por un informe pericial

La Voz

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JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal En Oklahoma no tiembla el pulso cuando se trata de aplicar la pena capital. El martes recibió una inyección letal Marilyn Kay Platz, de 40 años, la segunda mujer ejecutada en este estado desde su constitución, en 1907. Platz fue conducida al patíbulo a pesar de que su caso es uno de los casi 3.000 puestos en duda por una estremecedora polémica. Una de las piezas fundamentales de esos juicios fue Joyce Gilchrist, experta en análisis químicos del Departamento de Policía de Oklahoma City, y que ahora ha sido descalificada por el FBI. La policía federal ha determinado que Gilchrist proporcionó testimonio «más allá de los límites aceptables de la ciencia forense» e identificó incorrectamente fibras y cabellos en al menos seis de ocho casos en los que intervino y que han podido ser revisados hasta ahora, entre ellos el de un sujeto condenado hace 16 años por una violación que no cometió, como han demostrado pruebas recientes de ADN. Condenados La labor de Gilchrist condujo a doce personas al corredor de la muerte y a otras once al patíbulo, entre ellas Platz. El gobernador, Frank Keating, se negó a suspender su ejecución a pesar de la investigación. Dijo que había pruebas suficientes para descartar su posible inocencia. Platz no se benefició de una clemencia que la Unión Europea ha pedido para Gregory Madej, un polaco condenado a muerte en Illinois en 1982. Los Quince han solicitado que se suspenda su ejecución porque Madej no fue informado de que tenía derecho a pedir ayuda jurídica a su consulado.