Gusinski, más rápido que la Justicia

La Voz

INTERNACIONAL

PAVEL GÓMEZ CRÓNICA El magnate partió de Gibraltar en un «jet» privado

25 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

l magnate ruso Vladimir Gusinski aterrizó ayer en el único lugar del mundo donde está a salvo de la Fiscalía General de Rusia: Israel. Su rocambolesca fuga de su mansión en Sotogrande (Cádiz), donde ha pasado varios meses bajo arresto domiciliario, se inició el lunes en el mayor secreto. A pesar de su precipitada salida de España, Gusinski no ha incumplido ninguna ley: la Audiencia Nacional, que lo puso en libertad en marzo a cambio de una fianza de casi mil millones de pesetas, le levantó las restricciones de viaje el miércoles de la semana pasada, tras rechazar la petición rusa de extradición. El tribunal español, que llegó a insinuar la posible «motivación política» de la demanda rusa, alegó que la «estafa agravada» por la que es reclamado no es equiparable con ningún delito español, porque no requiere engaño. Contraataque legal Sin embargo, la Fiscalía rusa anunció el lunes un contraataque legal con la emisión de nuevas órdenes de busca y captura a la Interpol por el «blanqueo» de 185 millones de pesetas. Esta nueva acusación sí constituye delito en España, por lo que los argumentos utilizados por la Audiencia Nacional no serían ya válidos. Gusinski se movió más rápido que la maquinaria de la Justicia. Tras recorrer unas docenas de kilómetros, cruzó la verja que separa España de la colonia británica para seguir el desarrollo de los acontecimientos. El magnate estaba ya en un lugar seguro a última hora del lunes, según fuentes gibraltareñas no oficiales. Durante su estancia en La Roca, el magnate paso muchas horas en la sede de Hassans, el bufete de abogados más importante de la colonia. Este emporio legal, fundado en los años treinta por Sir Joshua Hassan -ministro en jefe de Gibraltar durante años-, lleva casi todos los intereses de Gusinski, que opera fiscalmente desde la única colonia que queda en toda Europa. Desde Gibraltar, el magnate ruso organizó su salida del continente. Para ello, un jet privado salió de Oporto (Portugal) y aterrizó en el aeropuerto de la colonia a las 18.10 del martes. Este vuelo no contravino las restricciones españolas que pesan sobre este aeropuerto. El Gobierno español, que reclama el uso conjunto de las instalaciones acordado en 1987, no permite a ningún avión que haga escala en La Roca el uso posterior de aeropuertos españoles, salvo caso de emergencia. Eso no impide que el aeropuerto sea utilizado habitualmente por jets privados, cazas británicos y vuelos comerciales con Gran Bretaña. No obstante, el avión de Gusinski no transmitió su plan de vuelo a las autoridades de la Royal Air Force con 24 horas de antelación, como es habitual en este aeródromo. No esta claro si esto se debió a lo precipitado del viaje o al interés del magnate por mantener sus movimientos en secreto. Las autoridades locales hicieron la vista gorda a este defecto administrativo en vista de las «especiales circustancias» del vuelo, según fuentes gibraltareñas. Tres horas después, el avión despegó rumbo a Tel Aviv (Israel), a donde llegó sin contratiempos. Decepción Antes de salir, Gusinski aseguró estar «algo defraudado» con los tribunales españoles. «No me han arrestado porque estoy en Gibraltar. Si estuviera en España creo que me habrían vuelto a arrestar. Eso es muy extraño». Además, lanzó un claro desafío al Kremlin: «La Rusia de hoy es totalitaria y cualquier dictador o autócrata debe ser destruido». Los abogados del magnate han querido revestir su viaje a Israel de motivos ajenos a sus problemas con la Justicia, como la asistencia a un acto con motivo del Día de la Independencia o algunos proyectos de negocio en el país, donde posee el 25% del diario Maariv y acciones del segundo canal de televisión. Sin embargo, Israel representa hoy para Gusinski el lugar más seguro del mundo: sus leyes prohiben la extradición de ciudadanos del país y él goza de doble nacionalidad (rusa e israelí). A pesar de eso, el escaldado Gusinski aseguró ayer enigmático: «Nunca permanezco durante mucho tiempo en el mismo lugar».