El aspirante de Perú Posible a presidir el país denuncia una operación demoledora contra su candidatura El candidato presidencial de Perú Posible, Alejandro Toledo, lidera las encuestas sobre intención de voto cuando faltan cuatro días para las elecciones en ese país latinoamericano. Toledo no es un inexperto en urnas. Hace un año se enfrentó a Alberto Fujimori, pero tras una primera vuelta anunció su retirada después de efectuar acusaciones de fraude electoral. El destino de Fujimori fue la presidencia y, desde ésta, su huida a Japón. El sino de Toledo fue seguir trabajando para cambiar las cosas en Perú con el objetivo de democratizarlo. Pero el «favorito», en esta ocasión como en la campaña del 2000, es blanco de todas las críticas, desde una hija extramatrimonial a selectivo consumidor de cocaína.
03 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La campaña electoral se ha visto enturbiada por escándalos que implican a Alejandro Toledo, «El Cholo», en asuntos de sexo, drogas y soborno. Sus portavoces atribuyen las acusaciones a la rival Lourdes Flores, de Unidad Nacional. La primera desvergüenza que se dio a conocer del limpiabotas luego licenciado en Económicas en EE UU fue la existencia de una hija extramatrimonial. Toledo lo negó mil veces. El caso, en tribunales desde 1989, fue retomado en un programa de televisión que presentó a Lucrecia Orozco como madre de esa hija, Zarai. El asunto ya fue publicitado en el 2000 un mes antes de las elecciones del 9 de abril, cuando Fujimori aspiraba a la reelección. Ayudantes de Toledo hablaron de «guerra sucia». Entonces fue otra presentadora televisiva, Laura Bozo, -amiga de Fujimori y Montesinos- la que llevó a Lucrecia y Zarai ante las cámaras. Fueron trasladadas desde Piura a Lima en un avión del Ejército, ¿con el beneplácito de Fujimori? El debate está alimentado por la negativa de Toledo a someterse a una prueba de ADN. El otro gran desenfreno, también reseso, está relacionado con la afirmación de «El Cholo» de que agentes dependientes del asesor presidencial Vladimiro Montesinos lo secuestraron, drogaron y filmaron en actitud licenciosa para extorsionarlo y desacreditarlo con la divulgación de un vídeo. El semanario limeño Caretas desmintió esta versión con documentos el 22 de marzo. La revista dice que Toledo estuvo el 16 de octubre de 1998 en varios hoteles de Lima con tres mujeres y que fue llevado a una clínica. Le hicieron análisis que revelan la existencia en la orina de restos de cocaína, y en la sangre, de haber ingerido sedantes. El periodista Jimmy Torres obtuvo una copia de la analítica y se vio con Toledo. Éste, según el informador, le ofreció trabajo a cambio de silencio. El afectado habla de «operativo de demolición» de su candidatura, a cargo de un contralmirante que fue rehén en la Embajada de Japón y ahora vinculado a Flores Nano.