PERFIL
30 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.¿Dónde está el modoso genocida, el último de la nefanda estirpe de dictadores comunistas? Slobodan Milosevic, de 59 años, vive aún en Belgrado, parapetado en su mansión-búnker del exclusivo barrio de Dedinje. Kostunica, su sucesor, firmó con él un vergonzoso pacto privado de respeto. Milosevic, una vez más, aún sueña con salvarse. No parece posible: los dólares de la ayuda americana van a conseguir lo que no lograron los pecados bélicos. El tribunal de La Haya culpa a Milosevic del éxodo de 740.000 albano-kosovares y de la muerte de 340 personas. Es sólo parte del negro currículum de este abogado que llegó a ejercer de banquero en USA y embarcó a su país en tres guerras. Personaje torvo, Milosevic nació ya bajo la huella de la muerte. Su padre, un pope ortodoxo, se suicidó; y otro tanto harían después su madre y su tía. Aparatchick comunista, medró merced a su capacidad para conspirar y traicionar. En 1987 accedió a la presidencia serbia. Lo hizo a su manera: con un golpe palaciego que depuso a Stambolic, quien tuvo el mal ojo de elegirlo como báculo. El resto es fácil de resumir: ruido, furia hipernacionalista y crímenes contra la humanidad. La justicia espera. Él le debe mucho.