El genocida modoso

La Voz

INTERNACIONAL

¿Dónde está el modoso genocida, el último de la nefanda estirpe de dictadores comunistas? Slobodan Milosevic, de 59 años, vive aún en Belgrado, parapetado en su mansión-búnker del exclusivo barrio de Dedinje. Kostunica, su sucesor, firmó con él un vergonzoso pacto privado de respeto. Milosevic, una vez más, aún sueña con salvarse. No parece posible: los dólares de la ayuda americana van a conseguir lo que no lograron los pecados bélicos. El tribunal de La Haya culpa a Milosevic del éxodo de 740.000 albano-kosovares y de la muerte de 340 personas. Es sólo parte del negro currículum de este abogado que llegó a ejercer de banquero en USA y embarcó a su país en tres guerras. Personaje torvo, Milosevic nació ya bajo la huella de la muerte. Su padre, un pope ortodoxo, se suicidó; y otro tanto harían después su madre y su tía. Aparatchick comunista, medró merced a su capacidad para conspirar y traicionar. En 1987 accedió a la presidencia serbia. Lo hizo a su manera: con un golpe palaciego que depuso a Stambolic, quien tuvo el mal ojo de elegirlo como báculo. El resto es fácil de resumir: ruido, furia hipernacionalista y crímenes contra la humanidad. La justicia espera. Él le debe mucho.