Un conflicto sin visos de concluir

La Voz

INTERNACIONAL

DOCUMENTACIÓN

15 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Rusia mantiene su Ejército atascado en Chechenia en una guerra sin visos de concluir, que a diario se cobra nuevas víctimas, a pesar de los partes triunfalistas del alto mando, que más de una vez ha dado por terminada lo que denomina «operación antiterrorista». 1991: Independencia. Yojar Dudáev, antiguo general del Ejército Rojo, asume la presidencia de Chechenia y proclama su independencia. 1994-96: Primera guerra. Moscú lanzó su maquinaria bélica contra la república rebelde, pero al final se vio obligado a negociar y a retirarse. La guerra dejó 100.000 muertos, la mayoría civiles. Los acuerdos de paz dieron cinco años para decidir su estatuto en Chechenia. Nunca se definió. 1999: Segunda guerra. El Ejército ruso lanza otra ofensiva, esgrimiendo que los chechenos estaban detrás de los ataques terroristas que en septiembre segaron más de 300 vidas en Rusia. El presidente checheno, Aslán Masjádov, profetizó que «aquellos que ejercieran sus músculos otra vez en Chechenia se romperán los dientes». Tras 18 meses, han muerto 45.000 personas. Putin llega al poder. Al comenzar el año 2000, el generalato ruso cantó victoria. El presunto éxito bélico catapultó a la cima de la popularidad a Vladimir Putin, quien, con su promesa de dejar «tiesos» a los guerrilleros «hasta en el retrete», ganó el 26 de marzo las elecciones presidenciales. Final en falso. Moscú dio por terminada la «fase militar activa» en junio pasado. Sin embargo, los separatistas, agazapados en las montañas del sur, intensificaron una guerra de guerrillas contra la que el Ejército ruso no ha logrado hallar un antídoto. Silencio oficial. A principios de octubre, en un giro radical de su política informativa, el Gobierno dejó de emitir los tradicionales partes sobre el número de bajas rusas. El silencio oficial coincidió con un cambio en la opinión pública del país, que se mostró partidaria de una solución negociada.