El presidente del Sur recibió el Nobel de la Paz por sus esfuerzos en la reconciliación con el Norte El odio y la rivalidad entre los dos estados, ideológicamente opuestos -comunista el norte y capitalista el sur-, que habían sido un único país hasta la liberación de la colonización nipona de la península al final de la segunda Guerra Mundial, impidió que en 55 años sus dirigentes se sentaran a dialogar.
25 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Fue el presidente surcoreano, Dae Jung, quien tras alcanzar la jefatura del Estado en 1998, se propuso fomentar el diálogo con el Norte para unificar el país. La apreciación internacional a su labor fue reconocida al serle otorgado el Premio Nobel de la Paz este año, que recibió el 10 de diciembre pasado en Estocolmo. La aproximación también se debe al norcoreano Kim Jong Il, quien ostenta la jefatura del Estado pese a tener el título de presidente del Consejo Nacional de Defensa. Kim Jong II abandonó años de hermetismo al aceptar la iniciativa de la cumbre proponiendo la capital norteña Pyongyang como sede del encuentro. Durante tres días, los dos Kim se comprometieron a trabajar para lograr la reunificación. «El Sur y el Norte han acordado solucionar la cuestión de la reunificación de manera independiente y a través de los esfuerzos conjuntos del pueblo coreano», dice la declaración rubricada por Kim Dae Jung y Kim Jong Il. Tras las lágrimas de alegría de todos los coreanos, los analistas coincidieron en que es sólo el principio de un largo camino que se deberá recorrer salvando incontables obstáculos, como la fórmula política de la unificación y su coste. Una bandera Aquel espíritu se mantiene vivo y tuvo un primer momento de esplendor con el desfile conjunto de las delegaciones deportivas de ambos países bajo una bandera en los juegos Olímpicos de Sydney. De la mano de este proceso de reconciliación, poco a poco el ermitaño régimen estalinista de Pyongyang ha comenzado a abrir sus puertas al mundo. Italia fue el primer país occidental que este año entabló relaciones diplomáticas con Corea del Norte. Le siguieron Alemania, Gran Bretaña, España y Australia. Incluso EE UU, que aporta más de 30.000 soldados a la defensa del Sur en la frontera, estudia una visita del presidente Bill Clinton, tras las entrevistas que la secretaria de Estado mantuvo con Kim Jong Il en Pyongyang. Aunque el sentimiento popular muestra una abrumadora aprobación de la unificación hacia la que se dirige la península, los temores a invasiones militares norteñas no se han extinguido en el sur. El último Libro Blanco de la Defensa de Seúl, publicado en diciembre, mantiene a Corea del Norte -con un ejército de 1,2 millones de soldados fuertemente armados, frente a los 600.000 del sur- como su principal enemigo.