Bush renuncia al Gobierno de Texas, estado que batió el récord de ejecuciones

PATRICIA SOUZA. Efe WASHINGTON

INTERNACIONAL

El presidente electo de Estados Unidos continúa con la formación de un gabinete repleto de amigos En un paso más del proceso de transición de Estados Unidos, George W. Bush renunció ayer a su puesto de gobernador de Texas, donde deja un legado de búsqueda de consenso y un récord en cuanto al número de ejecuciones aplicadas (40 en lo que va de año). En cuanto a los nombramientos para la formación de su gabinete, el presidente electo ha puesto acento de Texas con la designación de Don Evans como secretario de Comercio, que se suma a otras elecciones de amigos locales, y dos latinos.

21 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El líder republicano se mostró emocionado al renunciar a sus seis años como gobernador de Texas, el único cargo político que ha desempeñado hasta ahora. «Sólo podía haber una razón para que decidiese dejarlo antes de concluir el mandato», dijo Bush refiriéndose a la Presidencia de EE UU, durante una acto en el Capitolio de Texas, en Austin. Bush será sustituido por Rick Perry, hasta ahora subgobernador de Texas. Durante la breve intervención de Bush, hubo constantes alusiones a que tratará de lograr consensos con los demócratas en Washington, lo que necesita con fuerza ante la división que caracteriza al nuevo Congreso. La búsqueda de acuerdos ha sido la tónica de sus dos mandatos en Texas, como recordó. «Estoy orgulloso de todo lo bueno que hemos hecho juntos en Texas y estoy deseando todo lo bueno que haremos juntos en EE UU», aseguró en referencia al equipo que se lleva a Washington. El Gobierno de Bush en Texas sacó adelante, con su lema de «conservadurismo solidario», un fuerte recorte de impuestos y aseguró más dinero para el sistema escolar, pese a que los republicanos no dominaban el Congreso del estado. Consenso y muerte En Estados Unidos, esa búsqueda del consenso es lo más destacado por los medios de comunicación. Pero en Europa, la imagen de Bush en Texas va unida a la pena de muerte, de la que es un firme defensor. En sus seis años como gobernador, 151 personas han sido ejecutadas. Esto supone más de la mitad de las penas de muerte aplicadas en el estado desde que en 1982 se restauró la pena capital (238 reos ajusticiados). Texas, el estado que más aplica la pena de muerte, repitió este año el récord de ejecutados (40), entre ellos ciudadanos extranjeros y deficientes. Además, el legado de Bush en este estado va unido a su acercamiento a la comunidad latina, que supone casi el 20% de la población total y a la que tampoco ha olvidado a la hora de nombrar a su gabinete.