Gore cuestiona la capacidad de Bush para ejercer de presidente de EE UU

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En la última y crucial semana antes de las elecciones, el demócrata enfatiza su competencia profesional Al Gore y sus estrategas parecen haber asumido que no habrá manera de vencer a George Bush si la carrera electoral se convierte en un concurso de simpatía. Los estadounidenses, encuesta tras encuesta, sostienen que el gobernador de Texas les resulta un tipo más agradable. Así que el demócrata ha decidido centrar su última ofensiva en dos frentes: poner el énfasis en su propia competencia profesional y atacar a su rival denunciando su falta de experiencia.

30 oct 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal La renuncia formal al concurso de popularidad personal llegó durante el fin de semana de boca de la esposa del demócrata. Tipper Gore se encargó en Michigan de reconocer lo evidente: «No tienen que enamorarse de Al Gore. Eso ya lo hice yo. Lo que necesitan hacer es decidir a quién votarán para presidente y sé que sopesarán el factor experiencia». El número dos demócrata, Joseph Lieberman, tomó el relevo en este punto y proclamó: «No creo que Bush tenga la preparación para ser presidente». Para ilustrar su denuncia, se refirió al breve curriculum público del republicano y a su historial negativo en materia medioambiental y sanitaria al frente del Ejecutivo de Texas. La estrategia ha sido diseñada de manera que Gore no tenga que ocuparse de los ataques. Éstos serán cosa de sus colaboradores. El vicepresidente, que ayer hizo campaña de nuevo en Michigan y en Wisconsin, podrá dedicarse a lo que se considera su punto fuerte, a los temas sustanciales _economía, medio ambiente, pensiones, educación_ que ha prometido convertir en ejes de su eventual mandato. «Quiero impulsar esta nación hacia adelante, ampliar nuestra prosperidad y asegurar que todos, no sólo unos pocos, la compartenï, manifestó en sus mítines de ayer. Bush, confiado Bush, por su parte, entró en la última semana de campaña con la dosis adicional de confianza que le proporciona el saberse favorito en todos los sondeos más recientes, aunque por estrechos márgenes. Esta circunstancia le ha llevado a hacerle la guerra a Gore en zonas vitales para éste. La agenda del republicano incluía ayer Nuevo México y California, y Oregón, el estado de Washington y Minnesota, durante los próximos días. El objetivo es claro. Éstas son regiones en las que el demócrata no parecía tener problema alguno. La presión republicana le obligará, cuando menos, a desviar recursos que desearía invertir en el Medio Oeste, donde se decidirá el resultado final y aún no se ha resuelto nada. El último sondeo de USA Today/CNN/Gallup refleja que Bush tiene asegurados actualmente 176 de los 270 votos electorales necesarios para la victoria. Los garantizados para Gore se han reducido a 77.