Los dos candidatos a ocupar la Casa Blanca se lanzan a la conquista del voto femenino con la ayuda de sus respectivas familias Por si quedaba alguna duda sobre el trascendente papel que el género femenino jugará en las elecciones a la Casa Blanca, George W. Bush se ha lanzado a la captura del voto de las americanas. En la recta final de su campaña, ha fabricado un eslogan que reza: «W. Stands for Women» («W. apoya a las mujeres»). Pero no es él quien se encarga de la promoción. Desde el pasado miércoles, y durante las próximas semanas, su madre, su esposa, la de su compañero de candidatura y su asesora para política exterior harán su propio «tour» electoral. Mujeres para atraer mujeres. Al Gore no ha ido tan lejos, pero las féminas también gobiernan su campaña.
21 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Tan reñida es, en esta ocasión, la batalla electoral, que el equipo republicano ha roto moldes apuntándose una exclusiva de mujeres. Barbara y Laura Bush _madre y esposa del candidato_, Lynne Chenney _consorte del aspirante a vicepresidente_ y Condoleezza Rice _su mano derecha en asuntos exteriores_ se han echado a la carretera en una agotadora serie de mítines dirigida al que algún amante de los despropósitos calificó algún día de sexo débil. La troupe femenina comenzó su trabajo en Michigan, siguió en Pensilvania, y tiene ahora a Wisconsin en su punto de mira. En sus apariciones, apenas hablan de política. Su mensaje dice que es necesario devolver la dignidad al Despacho Oval, y que para eso está ahí el gobernador de Texas. La principal protagonista del tour, la canosa Barbara, en sus momentos de mayor sofisticación llega a decir que está de acuerdo «con el 99%» de lo que pregona su retoño. «Creo, como él, que el Gobierno no debería dirigir nuestras vidas, que se debe confiar en la gente, y en la importancia de los valores morales, la honestidad y la decencia», sostiene. Su nuera, Laura, le hace eco y proclama: «Las mujeres quieren asegurarse de que tendrán un sitio en la mesa de la Administración Bush». El objetivo es transformar la `Wïï que en el nombre de Bush responde a `Walkerïï (`Caminanteïï), en una que simbolice la primera letra de `Womenïï (`mujeresïï). Las féminas también juegan un papel estelar en la estrategia de Gore. Pero éste aún no se ha decidido a enviar las suyas en una misión autónoma. Su esposa, Tipper,y su hija mayor, Karenna, son sus compañeras _y asesoras_ inseparables en la campaña. Y, tras los focos, ha contado con la guía de una polémica gurú, Naomi Wolf. Los dos candidatos saben que en las cinco últimas elecciones la mayoría del voto femenino se ha decantado por el vencedor. Gore domina aún este sector del electorado, pero por una ventaja mínima. Si Bush logra invertir la situación, la Casa Blanca será suya.