Eyal, un soldado pacifista en Hebrón

C. ORMAECHEA. Colpisa JERUSALÉN

INTERNACIONAL

JIM HOLLANDER / REUTERS

Cree que en la región hay sitio para dos Estados Eyal tiene 20 años y ya lleva dos en el Ejército israelí. Ahora es jefe de una unidad de paracaidistas en Hebrón que se encarga de proteger un asentamiento judío, el de Beit Hadassa, donde viven cerca de treinta familias que se niegan a abandonar el lugar donde esta enterrado el patriarca bíblico Abraham.

11 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

En Israel, los jóvenes, hombres y mujeres, deben cumplir tres años de servicio militar obligatorio, excepto los Haredim, religiosos ortodoxos, y los ciudadanos de origen árabe. La renuncia al cumplimiento de sus deberes militares les lleva directamente a la cárcel. Una condena que quedaría como una mancha de antipatriotismo en su curriculum para el resto de su vida. «En este país, el que no demuestra su amor a la patria o no lleva medallas en su pechera no llega a ninguna parte», señala el padre de Eyal, un israelí crítico con las corrientes nacionalistas judías. El joven soldado piensa, no obstante, que servir en el Ejército es su deber, pero mantiene firme su postura sobre el proceso de paz: cree que los colonos deberían abandonar las ciudades palestinas y está convencido de que en la región hay lugar para dos estados, el palestino y el israelí, y una capital para los dos: Jerusalén. Víctima o verdugo El lunes por la noche, mientras Israel se despertaba del Yom Kippur con más noticias de muerte, el padre de Eyal, que lleva once días con sus once noches preocupado por su hijo, se preguntaba si tal vez fuera mejor la pena de cárcel que tener que enfrentarse a la muerte en cualquiera de sus facetas, víctima o verdugo, que casi siempre determina el azar. Eyal se ha criado en una familia pacifista y desde que era niño acompañaba a su padre en las manifestaciones contra la guerra de Líbano y a favor del proceso de paz. Nurit, su madre, que participa activamente en el movimiento árabe-israelí Paz Ahora, no ha pegado ojo en las ultimas semanas. «Creo que el sabrá como actuar. No va a disparar contra palestinos que lanzan piedras. Solo lo hará en defensa propia y contra alguien que vaya armado y se encargará de que sus subalternos tampoco disparen», afirma Nurit confiada por la educación que ha recibido su zagal.