Jörg Haider se apunta como un éxito personal el fin de las sanciones a Austria

ENRIQUE MÜLLER. Colpisa BERLÍN

INTERNACIONAL

Considera que el levantamiento del bloqueo refuerza su coalición de gobierno y es una humillación para Jacques Chirac Jörg Haider, el líder del Partido de la Libertad austríaco (FPÖ), tuvo que esperar siete meses para poder cantar victoria y reiterar, con la certeza de no estar equivocado, que las sanciones que impuso la Unión Europea a su país habían sido un completo fracaso y que sólo habían servido para reforzar al Gobierno de Viena. El ultraderechista, que fue el origen de la crisis, aprovechó el fracaso de la UE para arremeter ayer contra los Catorce durante una rueda de prensa. Mientras la satisfacción era evidente en Austria, Haider aseguró que el fin del aislamiento diplomático del país supone una humillación para el presidente francés, Jacques Chirac, y calificó al canciller alemán, Gerhard Schröder, como un «monarca arrogante».

13 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Haider, a diferencia de todos los políticos austríacos, evitó en todo momento aplaudir el levantamiento de las sanciones y destacó que la medida se había producido únicamente gracias a la presión de la opinión pública europea. El polémico líder del FPÖ, en cambio, prefirió destacar que el bloqueo diplomático había reforzado el sentimiento patriótico en Austria y acelerado la autoconfianza del país. Con la cabez alta «Las sanciones no han tenido efecto», anunció un Haider triunfante, durante una rueda de prensa en su feudo de Klagenfurt, capital del estado de Carintia del que es gobernador. «En ningún momento lograron alcanzar la meta que tenían previsto, que era provocar la caída del Gobierno, pero la coalición es ahora más fuerte que nunca», insistió Haider. «El Gobierno y el Partido de la Libertad han salido de estas sanciones con la cabeza muy en alta», agregó. En cuanto al hecho de que su partido continuará siendo observado por la UE, el ultraderechista comentó irónicamente que «se trata de un pequeño consuelo para el ya suficientemente humillado» presidente Jacques Chirac. Haider, que ya se enfrentó a Chirac acusándole de ser un «Napoléon de bolsillo», afirmó el pasado lunes que «los Napoleones acaban siempre en Waterloo», tras la publicación del informe de los tres sabios. En su momento de gloria, Haider sucumbió a la tentación de insultar a otro líder europeo. En una entrevista que publica hoy News, describe al canciller alemán, Gerhard Schröder, como «uno de esas personas que pisotean sin sentimientos a cualquiera que cuestione su poder». «Su arrogancia monárquica es intolerable», añade. Muy distinta fue la primera reacción al fin del bloqueo comunitario del presidente de Austria, Thomas Klestil, que señaló que había tomado nota del hecho «con satisfacción». Por su parte, el canciller federal de este país, el cristianodemócrata Wolfgang Schüssel, indicó que «Austria ha recuperado su dignidad».