Putin arriesga la ayuda japonesa a su país al decir que no devolverá las islas Kuriles

JUAN ANTONIO SANZ MOSCÚ

INTERNACIONAL

SUSUMU TAKAHASHI

Yeltsin había alcanzado en 1997 un principio de acuerdo por el que se comprometía a reintegrarlas a Tokio antes de 2001 El presidente Vladímir Putin ha declarado que no entregará las islas Kuriles a Japón, país que el líder ruso visita desde ayer y que supedita su ayuda económica a Rusia a la solución de sus problemas con Moscú. Aunque el Kremlin se había propuesto no tocar asuntos espinosos, Putin antes de partir hacia Tokio declaró al diario «Yuzhno Sajalinsk» la existencia de «serios problemas territoriales» entre los dos países. El Kremlin quiso relegar a un segundo plano el tema de las Kuriles, arrebatadas por la Unión Soviética a Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, y el acuerdo de paz pendiente entre Moscú y Tokio.

03 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Pero la prensa calificó la visita a Japón como un intento más de Putin para recobrar su imagen, dañada en agosto por el atentado con bomba en Moscú, el hundimiento del submarino nuclear «Kursk» y la muerte de sus 118 tripulantes, y el incendio de la torre de televisión de la capital rusa. «El Kremlin necesita desesperadamente recomponer la imagen (del presidente) y hacerla creíble a todo el mundo», señaló el diario Izvestia. En la visita que durará hasta mañana, cuando Putin viajará a Nueva York, para participar en la Cumbre del Milenio de la ONU, se firmarán acuerdos sobre cooperación económica, cultural y convenios de colaboración tecnológica. Pero en medios políticos y periodísticos se acusó al Kremlin de esconder con una visión idealizada el principal motivo de la estancia de Putin en Tokio: la negociación entre bastidores de la devolución de las islas Kuriles a Japón. Según estas versiones, la entrega se produciría paulatinamente después de que Japón asegure una fuerte corriente de inversiones hacia las depauperadas provincias rusas de Extremo Oriente con proyectos de desarrollo energético e infraestructuras. «Más tarde o más temprano Putin devolverá Iturup, Shikotan, Kunashir y Hamobai», puso Izvestia en boca de diplomáticos japoneses y en referencia a las principales islas Kuriles. Con sus declaraciones de ayer, Putin pareció advertir que los rumores sobre una cesión de las islas pueden acabar por defenestrar su imagen dentro del país. Así, Putin reconoció que «existen problemas territoriales reales» con Japón pero excluyó categóricamente la entrega de las Kuriles. El antecesor de Putin en el Kremlin, Borís Yeltsin, alcanzó en 1997 un principio de acuerdo al respecto con el entonces primer ministro japonés Riutaro Hasimoto. El entonces presidente ruso se comprometía a «hacer todo lo posible para firmar un acuerdo de paz antes de finalizar el 2000», en el que se daba por entendida la resolución de los contenciosos territoriales con Japón, es decir la devolución de las islas. «En realidad, en Tokio sólo esperan una cosa de Putin, esto es, un compromiso escrito de que se cumpla la promesa hecha hace casi tres años por Borís Yeltsin», dijo el diario Nezavisimaya Gazeta. «¿Acaso alguien ha dicho que el Gobierno ruso se dispone a entregar las Kuriles?. Estamos llevando a cabo conversaciones sobre el asunto, nada más», dijo Putin. Con sus declaraciones hechas ayer en Sajalín, Putin se ha puesto aún más alto el listón, presionado entre la opinión pública rusa, que vería como una traición una negociación para entregar las islas, y el riesgo a alejar las importantes inversiones niponas.