Francia concederá poder legislativo a Córcega si perdura la tregua armada

F. ITURRIBARRÍA. Colpisa PARÍS

INTERNACIONAL

Jospin acepta a medio plazo una reforma de la Constitución para reforzar la autonomía El Gobierno francés ofreció ayer a la Asamblea de Córcega la concesión en un plazo de cuatro años de un poder legislativo sin control del Parlamento central a condición del restablecimiento duradero de la paz civil. Hasta el año 2004, la isla dispondría de transferencias de competencias y de una capacidad de adaptación normativa durante un período transitorio.

20 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El acuerdo marco sobre la autonomía de Córcega presentado ayer por los asesores del primer ministro, Lionel Jospin, a los electos insulares es la culminación del proceso de diálogo institucional abierto hace siete meses en el marco de una tregua declarada por todas las organizaciones armadas independentistas. En las negociaciones han participado todas las familias políticas corsas representadas en la cámara local, incluidos los secesionistas de Corsica Nazione a los que Jospin levantó la condición de una condena previa de la violencia. Jospin, quien había indicado que quería evitar una reforma de la Carta Magna al no contar con la mayoría necesaria para conseguir su ratificación por las dos cámaras del Parlamento, pone ahora la mirada en el 2004. Es decir, dos años después de las elecciones legislativas y presidenciales, en las que presumiblemente rivalizará con el actual presidente, el neogaullista Jacques Chirac, por el Elíseo. El plan presentado ayer propone dar a Córcega, de cara al año 2004, un «poder de adaptación de medidas legislativas» y la creación de una colectividad territorial única, dos medidas que requerirán sendas modificaciones de la Constitución. El Gobierno subrayó que para esas «revisiones constitucionales» haría falta «el acuerdo de los poderes públicos existentes en ese momento», así como «el restablecimiento duradero de la paz civil» en Córcega. La propuesta, que va mucho más lejos que las anteriores, fue trazada en medio de las veladas amenazas de dimisión del titular de Interior, Jean-Pierre Chevènement, si Jospin daba a Córcega un poder legislativo, porque sería «el fin de la República», y de las amenazas no tan veladas de los nacionalistas de reanudar los atentados. Tras iniciarse en diciembre pasado el diálogo entre el Gobierno y los miembros de la Asamblea corsa, incluidos los nacionalistas, los grupos armados decretaron una tregua indefinida. Tregua que se ha mantenido a pesar del atentado fallido ante un centro de conferencias en París el mes pasado, en una expresión de «impaciencia» de los terroristas por la «lentitud» del proceso. Hasta la eventual reforma constitucional, el Parlamento podría autorizar a la Asamblea de Córcega a «adaptar, en temas determinados con precisión y en el respeto de los principios que haya fijado, disposiciones legislativas ya en vigor o en curso de estudio», reza el plan gubernamental.