Ex-presidentes del PRI impulsarán una reforma interna Los gobernadores estatales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) llamaron a la unidad e hicieron piña alrededor del presidente saliente de México, Ernesto Zedillo, pero no lograron acallar las críticas internas. Tras una reunión privada de más de seis horas con Zedillo, los 21 gobernadores del PRI manifestaron su respaldo al actual mandatario y aseguraron que su partido se convertirá en una fuerza de oposición «responsable y crítica», que hará propuestas.
12 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La reunión, la segunda en nueve días, se celebró para buscar salidas a la crisis sin precedentes que vive el PRI desde su histórica derrota en las urnas el pasado 2 de julio. «La responsabilidad en la pérdida de la Presidencia es una responsabilidad colectiva. Rechazamos que se tenga la intención de acusar a alguien en particular», aseguró el gobernador de Guerrero y portavoz de los asistentes, René Juárez. En los últimos días, los dinosaurios del PRI culparon a Zedillo del desastre electoral y aseguraron que carece de autoridad moral en el seno del partido. Sin embargo, Juárez exculpó el martes al presidente saliente y aseguró que tiene el respaldo de los gobernadores, a pesar de que algunos de ellos lo criticaron recientemente. «Zedillo es un activo fundamental del partido», dijo. Apoyo a Sauri En la maratoniana reunión de gobernadores se decidió por unanimidad apoyar a la actual presidenta del PRI, Dulce María Sauri, que presentó su renuncia un día después de los comicios, lo que desencadenó una grave crisis en el partido en el podere durante 71 años. Para impulsar la reforma interna de dicha fuerza política se decidió crear una comisión asesora, que estará integrada por ex-presidentes del consejo ejecutivo del PRI y que trabajará en coordinación con Sauri. En su primera aparición pública tras las presidenciales, el candidato oficialista derrotado, Francisco Labastida, negó el martes que pretenda dirigir el PRI en su nueva etapa como fuerza de oposición. Los esfuerzos del Partido Revolucionario Institucional por mantener la unidad del partido y transformarlo en la principal fuerza de oposición del país no han logrado disipar las fuertes tensiones internas. Diversos analistas pronostican que los llamamientos a la unidad de los gobernadores no lograrán detener las fisuras que se están gestando en el interior de un partido que no logra asumir su nuevo rol político.