A Hafez el Assad no le ha dado tiempo a completar el proceso de sucesión. Desde que hace seis años murió en un accidente de tráfico su primogénito, Basil, el hombre designado para sucederle, el presidente sirio tuvo que reorganizar por completo el futuro, eligiendo como sucesor a su segundo hijo, Bachar, un oftalmólogo alejado de la política.
10 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente, consciente de que tenía los días contados por su enfermedad (se hablaba de una leucemia, complicada con una diabetes crónica), inició una intensiva preparación de Bachar. Le introdujo en el Ejército, donde recorrió todo el escalafón hasta coronel.
Poco a poco, se le fueron asignando tareas políticas. La última de ellas, de indudable importancia, ha sido la de coordinador de la política en relación a Líbano.
Justo dentro de una semana estaba previsto que comenzara el congreso del partido oficial, el Baas, en el que se esperaba que Bachar fuera elegido su máximo responsable. Hacía 15 años que el Baas no celebraba su congreso pese a que los estatutos establecen que deben celebrarse cada 5 años.
Pero la muerte de Assad ha llegado antes de que pudiera completar sus designios sucesorios. Dada la opacidad del régimen resulta difícil conocer los apoyos con los que cuenta Bachar para hacerse con el control del poder.