Dimite el presidente de Fiyi y el Ejército asume el poder para controlar el caos
INTERNACIONAL
Speight amenaza con matar a los rehenes si los militares intentan tomar por la fuerza el Parlamento El presidente de Fiyi, Kamisese Mara, dimitió ayer tras comprobar que la caótica situación en la que se encuentra el país sólo podía ser controlada por el Ejército y entregó las riendas de la nación al comandante Frank Bainimarama. Mientras, el ministro de Exteriores de Australia, Alexander Downer, informó de que el líder golpista, George Speight, había amenazado con asesinar a la hija del presidente y ministra del depuesto Gobierno de Mahendra Chaudhry, si los militares intentan entrar por la fuerza en el Parlamento para liberar a los rehenes.
29 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Sólo unas horas después de imponer la ley marcial, el jefe del Ejército, Frank Bainimarama, informó del traspaso de poder, que se decidió en una reunión entre él y el presidente. El comandante dijo que aceptaba el nuevo cargo «con mucha reticencia» y sólo durante el tiempo necesario para poder dirigir al país hacia la paz y la estabilidad. Dentro de la ley marcial, rigirá un toque de queda a partir de las seis de la tarde. Para asegurar su cumplimiento, el Ejército se reserva el uso de la fuerza. Cerco a los golpistas Anoche no se conocía cuál era la reacción del líder golpista, George Speight, y de sus hombres, quienes se encuentran en el Parlamento junto a los más de 30 rehenes que retienen desde hace doce días, entre ellos el primer ministro, depuesto el pasado sábado por decisión del presidente. Por primera vez desde el golpe, los rebeldes de Speight no gozarán de libertad para entrar y salir de la sede del Legislativo ni para entrar y salir de la capital. Después de los altercados en la noche del domingo al lunes _en los que un agente perdió la vida y las instalaciones de la televisión fiyiana fueron destrozadas_, el Ejército tomó ayer las calles de la capital, al comprobarse que la policía desarmada no podía controlar la situación. No se han producido aún reacciones de los representantes de la comunidad internacional y se desconoce cuál va a ser la respuesta a la toma del poder por parte de los militares, pero todo apunta a que el veredicto va a ser de prudencia. Australia, Nueva Zelanda, la Commonwealth y la ONU se han mostrado muy comedidos a la hora de establecer medidas de represalia al no querer, explicó ayer la primera ministra neozelandesa, Helen Clark, poner en peligro las vidas de los rehenes ni hacer aún más complicada la solución de la crisis. Mientras, un ministro australiano informaba en una rueda de prensa en Camberra que «Speight dijo al presidente que si se intenta entrar por la fuerza en el Parlamento para liberar a los rehenes, la primera persona a la que disparará será su hija».