El tajante mensaje de Antonio Banderas a Salma Hayek tras confesar que Weinstein la acosó

El actor muestra su conmoción en las redes sociales horas después de que la mexicana narrase el infierno que sufrió con el productor

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Desperado, de Robert Rodriguez, unió a Salma Hayek y Antonio Banderas. La película fue producida por Elizabeth Avellanera, en aquel momento esposa de Harvey Weinstein. Es el primer filme donde trabajaron juntos y desde entonces, han coincidido en cuatro películas más, como Frida o El mexicano. Más de veinte años de amistad desde aquel estreno de la película en la que Salma Hayek conoció a su monstruo, el hombre al que tuvo que decirle no en múltiples ocasiones y llegó a amenazarla de muerte: el productor Harvey Weinstein. Tras la escalofriante confesión de Salma Hayek sobre el acoso que sufrió, Antonio Banderas ha mostrado en sus redes sociales su conmoción. El actor le ha ofrecido su total respaldo asegurando que «su integridad» y «su honestidad, como mujer y como profesional» le hacen dar «absoluto crédito» a sus acusaciones contra Weinstein. «Estoy impactado y triste ante los terribles hechos que ha hecho públicos mi querida amiga Salma Hayek», afirma Antonio Banderas en un mensaje lanzado primero en inglés y luego en español.

Banderas mostró su apoyo a Salma Hayek después de que Harvey Weinstein asegurara este jueves que las acusaciones de acoso sexual que en su contra la actriz mexicana «no son exactas» y que «no recuerda» haberla presionado para que hiciera un desnudo. «Todas las acusaciones de naturaleza sexual, tal como han sido retratadas por Salma, no son exactas. Y otras personas que fueron testigos de esos hechos tienen un recuerdo diferente de lo que pasó», dijo Weinstein en un comunicado enviado a diferentes medios que recoge la agencia dpa.

Salma Hayek publicó en The New York Times una columna titulada «Harvey Weinstein también es mi monstruo» en la que denunció que en el 2001 fue acosada múltiples veces y presionada para grabar escenas de sexo en la película Frida. Salma Hayek quería consolidarse en Hollywood, ya que, en aquel entonces, era impensable que una actriz mexicana aspirara a ser parte de la industria. «No me importaba el dinero; estaba extremadamente emocionada por trabajar con él y con la empresa. En mi ingenuidad pensé que se había cumplido mi sueño. Había validado los últimos catorce años de mi vida y había apostado por mí», afirmaba la actriz en su columna. «No sabía que muy pronto yo tendría que decir no. No a abrirle la puerta a cualquier hora de la noche en hotel tras hotel y donde se aparecía inesperadamente, incluido un sitio en el que estaba rodando una película en la que él ni siquiera estaba involucrado», detallaba en su estremecedor testimonio Salma Hayek. «No a bañarme con él. No a dejarlo que me viera bañarme. No a dejarlo que me diera un masaje. No a que un amigo suyo, desnudo, me diera un masaje. No a dejarlo que me hiciera sexo oral. No a desnudarme junto con otra mujer. No, no, no, no, no…», proseguía Salma Hayek. Y resume que con cada «no», con cada rechazo «surgía la ira maquiavélica» de Harvey Weinstein

Salma Hayek vivió un infierno en el rodaje de «Frida»

La obsesión de Weinstein con Salma Hayek, al que ella define como «apasionado cinéfilo, un hombre atrevido, un mecenas de la industria del cine, un padre cariñoso y un monstruo» y detalla el infierno que supuso trabajar junto a él en la película Frida en el 2002. Salma Hayek incluso se pregunta, aún años después, si fue su amistad con directores y actores como Quentin Tarantino, George Clooney, el director de cine Robert Rodríguez y con quien entonces era la esposa de este, la productora Elizabeth Avellan, lo que la salvó «de ser violada» por Weinstein. El rodaje de Frida, supuso un verdadero calvario para ella. La película que la catapultó a la fama internacional, fue en el fondo, como un castigo para ella a nivel íntimo y personal. Después de que tras los constantes rechazos a acceder a las peticiones sexuales del productor, el proyecto de dar vida a la artista mexicana Frida Khalo, empujó de nuevo a la actriz a nuevos episodios de tiranía por parte de Weinstein. Después de que en repetidas ocasiones le dijese que no financiaría la película, Salma Hayek logró cumplir con las exigencias casi imposibles que requería el productor, que ella define como «un grupo de ángeles» que la rescataron. Enumera a el guionista Edward Norton, la productora Margaret Perenchio, la directora Julie Taymor, y los actores y «amigos» Antonio Banderas, Geoffrey Rush y Ashley Judd. Salma Hayek relata cómo Weinstein se presentó un día en el rodaje de Frida criticando su modo de actuar y debían eliminar la cojera que la pintora mexicana había tenido durante su vida. No contento con eso, echó a todos los que se encontraban en el plató y, a solas con una aterrada Salma Hayek, le amenazó con no terminar de grabar la película ya que «la única cosa que tenía a mi favor era mi atractivo sexual y que en esa película no tenía ni eso». El rodaje de Frida prosiguió, pero las exigencias de Weinstein aumentaron. Después de haber embarcado en el proyecto a todas las personas que había conseguido reclutar, que cuando Weinstein exigió para seguir con la película una escena de sexo entre Salma Hayek y otra actriz, no fue capaz de negarse. «Accedí a hacer esa escena sin sentido», confiesa. Ese día que tuvo que ponerse en la piel de la uniceja Frida Kahlo para grabar una escena de sexo con la actriz Ashley Judd, que también denunció acoso por parte de Weinstein. Pero llegado el momento «mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente, me quedé sin aliento y comencé a llorar y llorar sin poder detenerme como si estuviera vomitando lágrimas» y tuvo que tomarse un tranquilizante para poder seguir con el rodaje. «No era porque iba a estar desnuda con otra mujer. Era porque iba a estar desnuda con otra mujer por Harvey Weinstein», relata. 

La escena sexual no convenció a Weinstein que amenazó con no estrenar la película en los cines. «Fue un éxito rotundo en taquilla», recuerda. «Y, pese a su falta de apoyo, le añadió seis nominaciones a los Oscar a la colección de Harvey, incluida mejor actriz», prosigue. Y Salma Hayek termina su desgarrador testimonio con una pregunta: «¿Por qué tantas de nosotras, las artistas, tenemos que ir a la guerra para poder contar nuestras historias si tenemos tanto que ofrecer? ¿Por qué tenemos que pelear con uñas y dientes para mantener nuestra dignidad?», se cuestiona. Concluye pidiendo igualdad en la industria y que «hombres y mujeres tengan la misma valía en todos los aspectos de la producción», porque mientas no sea así, explica, «nuestra comunidad seguirá siendo tierra fértil para los depredadores». Aemás aprovecha para agradecer a todos los que han escuchado su experiencia y las de todas las mujeres que han denunciado a Harvey Weinstein y a otros directores y famosos como Kevin Spacey.

De todo esto se enteraba en las últimas horas Antonio Banderas y el público en general, que se mostraban absolutamente estremecidos por el desgarrador testimonio de Salma Hayek.

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