Claudio Giráldez: «Más allá de la evolución obligada del paso del tiempo, soy el mismo»

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

El entrenador del Celta, Claudio Giráldez; su segundo, Róber Fernández, y el jugdor Borja Iglesias, en un entrenamiento.
El entrenador del Celta, Claudio Giráldez; su segundo, Róber Fernández, y el jugdor Borja Iglesias, en un entrenamiento. Oscar Vázquez

«Todos cambiamos y matizamos cosas, pero sigo siendo igual en lo básico, analiza el entrenador del Celta

31 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Claudio Giráldez sigue siendo la misma persona que antes de acceder a un banquillo de Primera División, el del Celta, hace ahora algo más de dos años. Así lo considera él, pero también tiene la convicción de que cualquiera que le conociera de antes estará de acuerdo con esa lectura. «Creo que mis amigos y mi familia dirán que soy exactamente igual, y lo mismo con los jugadores que ya estaban aquí; te dirán que soy igual», apunta el preparador porriñés, preguntado por qué queda de aquel joven que durante una etapa, vendía seguros.

Eso no quita para que haya habido una evolución lógica conforme pasa el tiempo. «Todos cambiamos y matizamos cosas de nuestros comportamientos y nuestras formas», recuerda. Aparte de factores que también influyen inevitablemente. «Tenemos una disponibilidad de tiempo o una presión que a veces nos hace no ser capaces de ser de la manera natural que somos habitualmente», dice antes de subrayar que sigue siendo «exactamente igual en valores, en lo básico, en el cariño de las amistades y de la gente que está cerca». Lo demás entiende que es «una evolución obligada, casi, que da el paso de los años y las experiencias».

Tampoco ha cambiado el Claudio celtista, una pasión que tiene desde niño. Ahora ocupa el lugar en el que a los primeros inquilinos que recuerda son «Aimar y Txetxu Rojo», los entrenadores de los primeros años de los que tiene recuerdos. En cuanto a sus primeros ídolos celestes futbolistas, menciona a «Mostovoi, el que más, y Gustavo López», haciendo un añadido en forma de guiño al excéltico que ahora forma parte de su cuerpo técnico: «Borja Oubiña también me gustaba mucho».

Y aunque todavía son pequeñas, sus dos hijas ya empiezan a apuntar maneras de aficionadas del Celta también, siguiendo ahí los pasos de su progenitor. «La mayor le pega algo al balón y canta canciones del Celta y la pequeña, de lo poco que dice es Celta. Van a Balaídos siempre que el horario lo permite y les gusta el ambiente y estar allí», comenta Giráldez. Pero más allá de eso, por ahora ni les recomienda ni cree que «tengan que saber nada de fútbol».