Borja Iglesias marcó desde el suelo tras recibir el balón de un rival, pero el árbitro interpretó que El Hilali no tenía intención de jugar la pelota
15 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Celta padeció un parcial arbitraje en Cornellá frente al Espanyol que tuvo su punto álgido en el gol anulado a Borja Iglesias en el minuto 77. Hubiera sido el 1-2 si llega a subir al marcador, pero una norma absurda y la rigidez de Cuadra Fernández y la sala del VAR provocó que el tanto fuese invalidado por fuera de juego del Panda.
Todo comenzó con un centro de Sergio Carreira que despejó Cabrera cuando iba a rematar el delantero céltico. El balón volvió a la misma zona, lo recogió Pablo Durán y Omar El Hilali, el lateral derecho perico, llegó por detrás y cortó el balón, que de nuevo regresó a la zona de influencia del delantero compostelano, que marcó desde el suelo teniendo la cabeza y el cuerpo adelantados con respecto a la posición del rival.
El gol subió al marcador en primera instancia y, tras una revisión del VAR y la llamada al monitor a Cuadrada Fernández, el colegiado balear anuló el tanto en base a una normativa que indica que si defensor no tiene intención de jugar la pelota, sino de interceptarla, el reglamento obliga a invalidar el gol, ya que el atacante partía de una posición antirreglamentaria. En este caso, está claro que el zaguero del conjunto blanquiazul sí que quería jugar la pelota, aunque el colegiado diga lo contrario. De no ser así, hubiera rematado a placer Pablo Durán.
«Cuesta pero hay aceptarlo. Me comunica que no es intencionado el toque del jugador del Espanyol y que eso hace que sea fuera de juego. Al acabar el partido, antes no recibimos ninguna explicación», comentó Claudio Giráldez de la interpretación del colegiado en una jugada que dejó perplejos a los vigueses. En la misma acción, Borja Iglesias reclama un penalti.
Curiosamente, la determinación arbitral a favor del Espanyol llega tras varios partidos en los que el conjunto perico se quejó de las decisiones arbitrales, especialmente, el lunes de la semana pasada, cuando con el 0-0, le fue anulado un gol por presunto fuera de juego en Villarreal cuando aparentemente era legal por completo.
Por otra parte, desde el pitido inicial, Cuadra Fernández puso el listón de la faltas muy alto, no pitando casi ninguna pese al intento del Espanyol por cortar el juego. Finalmente, le pitó nueve al cuadro local y once a los visitantes y solo enseñó una amarilla al local Leandro Cabrera «por derribar de forma temeraria a un contrario». Era ya el minuto 90 de juego. Lo único positivo del arbitraje es que los célticos regresan a casa sin ninguna tarjeta.